miércoles, 23 de marzo de 2016

Reseña Destrózame y Libérame

Destrózame/
Libérame
(Tahereh Mafi)
 Oz editorial
 Rústica con solapas
 336/360 páginas
 17,90€

 Sinopsis: Juliette no ha tocado a nadie desde hace exactamente 264 días. La última vez que lo hizo, ocurrió un accidente. Ahora está encerrada acusada de asesinato y vigilada por un gobierno dictatorial: el Restablecimiento.
Escapar es impensable hasta que Adam entra en la celda de Juliette. Su encuentro es la chispa que enciende una esperanza de libertad, pero Warner, el hijo del líder del gobierno, tiene otros planes para Juliette. Su obsesión por la joven alcanza límites insospechados, y por mucho que ella se esfuerce en odiarle, descubre que no es tan fácil. Juliette tendrá que decidir si convertirse en el arma de Warner o unirse a la revolución.
Opinión personal:
     Cuando la prosa de una autora te atrapa de tal manera que buceas entre sus metáforas es imposible no enamorarse de todo lo que escriba.

     Como leí ambos libros seguidos no estoy segura de qué opiné de ambos por separado, así que he decidido hacer una opinión conjunta de ambas obras, destacando algunos detalles pertenecientes a cada una de las partes concretas, obviamente, sin spoilers de ninguna de ellas.

     En primer lugar, no puedo no resaltar la pluma de Tahereh Mafi, desearía derretirme en ella y envolverme con sus palabras como si fuese una cálida manta: he leído prosas bonitas, pero esto es incomparable, ¡especialmente en una distopía! Leer escenas de acción decoradas con unas frases tan suaves que resbalan en la mente del lector me parece algo increíble y no puedo más que repetir que me he enamorado por completo de cómo escribe esta mujer, si pudiera, creo que hasta leería su lista de la compra y moriría de amor entre frutas, pastas y verduras.

     Juliette es una protagonista muy fuerte, con un carácter inquebrantable y los pies en la tierra, sueña cuando puede, piensa que a lo mejor no todo está tan perdido y mantiene la esperanza de que, de alguna manera, todo podrá salvarse, que el sol puede salir aunque las nubes grises oscurezcan cada uno de sus días. El tema de sus poderes me parece una idea formidable, especialmente al ver cómo se va desenvolviendo con ellas, desde un principio en el que apenas conocemos nada de ella y de cómo funcionan su piel «mata-todo-lo-que-toca» hasta que poco a poco nos introduce en historias de su pasado, de cómo se desenvuelve en el presente, de cómo sufre ella misma con su “don” y de qué manera intenta comprenderse a sí misma a pesar de que parezca algo imposible de conseguir.
Lo bastante hermosa como para atraer a su presa, dijo.
Lo bastante fuerte como para retenerlo y destruirlo, dijo.
Lo bastante venenosa como para digerir a sus víctimas cuando la carne entra en contacto.
     Adam es otro personaje que cobra bastante importancia en la novela, en el primer libro me convenció bastante más que en el segundo, su carácter amable y adorable me podía demasiado, me hacía encariñarme de su forma de ser, aunque pudiera calificarlo como el contario de Juliette, su personalidad, aunque con el rasgo de la firmeza, no tiene ni punto de comparación con la formidable dureza de la verdadera protagonista, es como si ambos se complementasen en lo que no tuviera el otro, pero a pesar de ser tan genial y para algunos ser el mejor, siempre he sido de los personajes masculinos más “malos” y Warner en el segundo libro me conquista y le da la verdadera chispa que necesitaba mi corazón al leer esta saga.

     Destrózame contiene a un Warner villano, no de esos que se queda en un “medio-malo”, qué va, quizás no por completo pero casi se le podría calificar en el primer libro como el antihéroe de la trama, siempre confabulando, consiguiendo aquello que quiere a pesar de los obstáculos, llegué hasta a odiarlo por su forma de ser: tan metomentodo, tan si lo quiero lo voy a tener, pero entonces llega Libérame, historias de quién es, de cómo es y aquí la servidora solo de pensar en él se vuelve una tonta adolescente que sonríe cual estúpida al murmurar siquiera su nombre —creo que debería dejar de cogerles tanto “cariño” a los personajes “malotes” de los libros, pierdo más neuronas de las que necesito—. No puedo negar que su esencia de “personaje-malo” prosigue en uno y otro libro, pero el caso es conocerle, saber quién es y advertir por qué actúa de una determinada manera.

     La trama de ambos libros es muy, muy enganchadiza, apenas empiezas a leer no quieres parar, las páginas se ríen de ti conforme las pasas con velocidad, deseas embeberte de su historia, de vivir en ella y a la vez temer con todos los demás personajes, de conocer más y con el corazón en un puño por el qué pasará y cómo pasará. Destrózame podría dividirse en dos partes: una primera cargada de sentimientos, emociones, palabras desgarradoras que se convierten en puñales del sufrimiento, pero luego se producen giros, sucesos que cambian los escenarios, que cambian a la propia protagonista y agregan o arrebatan la ilusión a Juliette, no contiene mucha acción y la mayor parte de ésta se concentra en el final, pero en breves toques condensados podemos encontrar cortos momentos de acción.
Pasan los segundos, invaden la habitación de golpe y quiero aplastarlos, quiero cogerlos y metérmelos en los bolsillos lo bastante como para parar el tiempo.
     Libérame sí que vive de la acción y de giros en la trama, tales que provocan que el corazón pegue vuelcos de tres metros en tu pecho, que te hacen chillar de frustración o volverte loco respecto de lo que ha escupido un personaje; todo es una vorágine de acontecimientos alucinantes que no dejarán al lector tranquilo: respirar está sobrevalorado con Libérame.

     El romance formado es… cómo decirlo… extraño. En el primer libro todo es dulce, ligeras pinceladas en algunos momentos, escenas que derriten tu corazón y dibujan sonrisas en los labios, pero básicamente es gracias a que no hay tanta acción que da cabida a la creación de una historia de amor, pero con el final de Destrózame el romance se convierte en drama puro, no voy a soltar nada ni acercarme a tierras movedizas porque ya ha pasado bastante desde que me leí los libros y no quiero irme de la lengua, solo mencionaré que hay diálogos de telenovela, con todas sus exclamaciones dramáticas, sus “nos” y sus “por qués”; parece que a la autora le va eso del sufrimiento.
     Ambos desenlaces son brutales, descolocan todos tus esquemas y las ganas de más alargan sus patitas para pedirte que sigas con el próximo libro, te embarques en su historia y no dejes que nunca se acabe; ahora que está publicado el tercer y último libro de la trilogía: Enciéndeme, no puedo esperar para hincarle el diente, espero que Tahereh Mafi haya sido benevolente —mentira, ni siquiera me hago ilusiones.
     Hay novelas que atrapan por su historia, hay sagas que enganchan por su acción, las hay que lo hacen por su prosa… pero es que Destrózame lo tiene todo: te atrapa, te hechiza con su prosa, juega con tus sentimientos y te hace vivir lo que sucede entre sus páginas. ¿Ya te has dejado embaucar por el letal tacto de Juliette?

viernes, 18 de marzo de 2016

Os debo una explicación...

Buenas tardes... o quizás un «aún existo y este blog sigue activo» o algo así.

     Tal y como indica el título, os debo una explicación, llevo varios meses en los que soy más intermitente que un semáforo en ámbar; en lo que llevamos de año apenas he publicado una sola reseña y se ha quedado en esa única entrada. No tengo excusas que decir ni añadir, creo que mi repertorio se ha perdido, aunque lo que más se acerca a la realidad es que no hay razón al por qué llevo todo este tiempo sin publicar. Podría decir que llevo de esta manera desde que ha empezado el 2016 pero, para ser sincera, mis desapariciones ya comenzaron varios meses atrás: antes por causa de las clases, luego pareció convertirse en una costumbre que no quería coger, de esas que odias con todo tu ser y solo esperas que desaparezcan lo más pronto posible.

     Desde hace varios meses me he dado cuenta de que ya no disfruto tanto de los libros que antes me gustaban, que veo sin sentido los romances sin más, que aquellos libros que antes leía por miles ahora pasan sin más por mi vida literaria, busco el sentido a las páginas que pasan por mis manos y en muchas de ellas no lo encuentro, no las leo solo por disfrutar sino por aprender algo, porque me demuestren algo que no conocía antes, quizás algún valor que me pueda inculcar u otro que se haga sentir más importante, pero la mayoría de los libros que pensaba que me gustarían, no los he disfrutado, y justamente aquellos que pensaba que no valían nada, los he visto desde otro punto de vista. A lo mejor son las expectativas que me juegan una mala pasada o a lo mejor soy yo misma que he cambiado y he rescatado otra manera de pensar, más madura… o puede que todo lo contario. A pesar de ello sigo leyendo, y tanto, en estos meses me he puesto las pilas con mis estantes y algunos de mis pendientes desde hace meses y hasta años, estoy en la búsqueda de ese libro que pueda volver a calificar como «perfección literaria» pero a su vez temo que la vena crítica que ha ido cobrando forma me haga detestar aquellos que tengo pensado amar o que guardo con cariño. Podria resumirse en que le he cogido el gusto a otros géneros de los que me gustaban y busco una calidad que antes obviaba, deberé acostumbrarme.

     No puedo decir que no he escrito ni reseñado por causa de estar ocupada, que sí, que la universidad me quita tiempo, pero no más que antes, si me organizase podría incluso tener todo el tiempo que quisiera —pero eso ya es otro tema que no estoy segura de cumplir en algún momento próximo, aunque no voy a decir que nunca— así que no lo puedo culpar a eso porque sería ser una hipócrita. Tampoco puedo decir que los libros que leo, al no disfrutarlos como antes, no me apetece dar opiniones, qué va, en realidad son los que más me gusta comentar porque las bellezas literarias son las más difíciles de describir mientras que aquellos que pasan sin más o dejan una marca de detestación con la cual adoro soltar los detalles de por qué no me ha gustado —siempre puede haber algo “positivo” que destacar ya que no es necesario que, habiéndolo odiado yo, para otro no pueda ser hasta su libro favorito, obviamente—.

     Pensando en los últimos días, creo que he dado con la razón de por qué he estado desaparecida.

     En primer lugar, no pienso dejar el blog, sería una pesadilla convertida en realidad, no pienso tirar por la borda todo lo que me ha regalado este rincón: la magnífica gente, vuestros comentarios, mi progreso a la hora de escribir reseñas, mi propia evolución en mí misma, descubrir qué quiero y qué me gusta… son tantísimas las cosas que Forgotten Dreams me ha proporcionado que jamás se me ocurriría dejarlo, os soy sincera si digo que cada día pensaba en que debía volver, en que quería volver, en pensar que querría escribir mi opinión sobre el libro del cual observo su contraportada tras terminarlo y de compartir opiniones o leer las vuestras. Hace años, cuando veía que alguien cerraba un blog que seguía, se me rompía el corazón y sigue provocándome la misma sensación porque para mí mi blog se ha convertido en una parte esencial de mi vida sin la cual, sencillamente, dejaría de ser yo, porque este pequeño y adorable lugar —para mí— ha crecido conmigo y eso no es algo que pueda olvidar de la noche a la mañana.

     Ahora bien, cada vez que volvía a publicar siempre me metía en la cabeza que debía, tenía que, publicar tres o cuatro veces por semana y, al escribir, me obligaba a hacerlo, con lo cual, pasando los días, llegando el día que debía volver a escribir, me colapsaba, me hacía sentir mal por no haber publicado aquel día que me había propuesto, que debería haberlo hecho; a veces los días nublados me quitaban las ganas de comentar en blogs y el hecho de no hacerlo me hacía sentir peor… todo ello fue formando una bola que crecía y crecía y, aunque no volvía a publicar, tampoco hacía algo para arreglarlo. Hasta que he encontrado lo que quiero hacer.

     No me quiero agobiar, no voy a volver a hacerlo; este rincón demuestra mi hobbie por leer, mi pasión desmesurada por la lectura y es algo muy importante en mi vida diaria, cada día pienso en él, en lo que querría hacer con él y ese es el pensamiento que debería de tener, no el de “tengo que hacer”, la palabra «debo» necesito descartarla de mi vocabulario en cuanto a la cosas que hago por voluntad propia. ¿Que quiero publicar día sí y día no? Vale, sí, a lo mejor me gustaría, pero un día entre medias a veces no me deja espacio para hacer otras cosas a las que me gustaría dedicarme, a leer y comentar vuestros rincones literarios y, al volver a no escribir, puedo volver a caer en la misma situación de todos estos meses y DE NUEVO “obligarme” y yo no quiero eso.

     ¿Qué me he propuesto? Subir una reseña por semana y alternarla con la entrada de alguna sección, a lo mejor un recuento de lecturas, o un book haul, o una de citas… ¿Qué me da tiempo y QUIERO escribir y subir dos reseñas en vez de solo una alguna semana? Genial, la sustituiré por la entrada random, pero no voy a encontrarme en la necesidad de hacerlo más a menudo porque “debo de hacerlo”. ¿Que en unos meses me veo en la posibilidad de subir más a menudo? Pues será algo magnífico, siempre y cuando pueda tener capacidad de hacerlo sin que me reencuentre con el sentimiento de “obligación”. No quiero dejar el blog, básicamente porque al día siguiente perdería la cabeza lo más seguro, quiero opinar de lo que leo y compartirlo con vosotros; pero no quiero obligarme a subir una entrada cada dos días, porque si la siguiente vez que tenga que hacerlo no lo hago, puede acabar finalmente en un: cada dos meses, me disculpo de nuevo y vuelvo a caer la vez siguiente.

     Dos veces a la semana me parece lo suficientemente razonable para que no me encuentre en la situación de «lo hago porque tengo que hacerlo», sino en la de «lo hago porque quiero y me apetece». Tengo varias —muchas— reseñas pendientes de realizar, no estoy segura de que vaya a hacerlas todas, básicamente porque esta “crisis existencial” lleva demasiado tiempo anidándose dentro de mí y muchas lecturas han pasado por mis manos desde entonces, para ello debería volver a leerlos y con algunos las decepciones han sido tan grandes que no estoy por la labor de “sumergirme de nuevo en las aguas turbias que han dejado”.

     Poniéndome como calendario los martes una reseña y los viernes una sección u otra reseña si puedo, quiero atenerme a él todo lo posible, excepto que surgiera una razón de gran importancia por la cual me impidiese no seguir esta “organización” en un momento determinado.

     Tengo muchas ideas para estos meses, para este año, porque no solo existen los propósitos de año nuevo, nunca es tarde para hacer algo que quieres, sin necesidad de esperar a que llegue un uno de enero o empezar desde el lunes, hoy es un viernes de mitad de marzo y me parece un día igualmente válido como los citados, es más, los unos de enero siempre suelen ser días de “nadas” y los mañana nunca llegan, así que, si tenéis intención de comenzar algún proyecto, no esperéis a que llegue el “día indicado”, eso no existe, no brillará más el sol el día que quieras poner en práctica ese plan que lleva meses en tu cabeza ni éste saltará frente a ti para que lo recojas y realices, el día indicado puede ser el inicio del fin de semana, el inicio de vacaciones o a lo mejor este mismo instante, si quieres hacer algo que te gusta o piensas que con ello vas a ser más feliz, actúa ya, no lo dejes para mañana.

     Quiero escribir, quiero dibujar, quiero aprender cosas y moverme, y seguir con la idea de que, con esfuerzo y constancia, un puede conseguir todo aquello que se proponga, pero lo importante es no dejarlo para un futuro incierto sino reaccionar e ir hacia ello, si caemos a la primera, es necesario levantarse; si volvemos a hacerlo, cambiar de táctica para afrontarlo; si necesitamos impulso, rodearnos de personas que confíen en lo que hacemos; y apoyarnos los unos mismos, porque sin la confianza de ti mismo en lo que haces no se puede alcanzar nada y, lo más importante, enorgullecernos de cada mínimo progreso que realizamos, porque esa será la mejor recompensa que nos provoque seguir.

     No sé qué pretendía con esta entrada, lo principal era dar explicaciones por mis ausencias repentinas y la organización que va a tomar el blog a partir de ahora hasta… hasta cuando me dé el venazo por ir más allá de eso si encuentro la capacidad de subir más a menudo, pero por ahora no quiero que mis entradas destaquen por cantidad sino por calidad, muchos de vosotros os podéis acomodar a ambas cosas en vuestros blogs y eso me parece algo increíble, pero por todas las explicaciones y repeticiones de más arriba, creo que eso es demasiado para mí, quiero poner más mimo en mis reseñas y realizar entradas más curradas, si en el futuro puedo conseguir esto y publicar más a menudo, estaré contenta de haberlo conseguido, mientras tanto, me conformo con esta humilde organización.

     Espero que aquellos que hayáis leído la entrada entera no se os haya hecho muy pesada, pero necesitaba soltarlo todo y no me he dado cuenta de cómo me ha servido como “desahogo” hasta que no lo he soltado todo. Espero que comprendáis estos cambios y su porqué, y no me queda nada más que añadir, salvo que nos leemos el martes con una reseña y entre este objetivo también se encuentra el de ponerme al día con vuestros blogs, porque necesito volver a saber qué leéis y qué opináis de otros libros.

Os mando un achuchón muy grande.
Os quiere,