martes, 28 de febrero de 2017

Reseña de Omnia

Omnia. Todo lo que puedas soñar
(Laura Gallego García)
Montena
Tapa dura
228 páginas
13,95€

Sinopsis: Todo el mundo sabe que en Omnia, la gran tienda virtual, puedes comprar cualquier cosa. En su catálogo encontrarás todo lo que puedas imaginar, e incluso objetos que ni siquiera sabías que existían. Por eso, cuando Nico tira a la basura por accidente el peluche favorito de su hermana pequeña, no duda en buscar en su web uno igual para reemplazarlo. Pero un error informático inesperado lo conducirá hasta el mismo corazón de Omnia, un inmenso y extraordinario almacén en el que la búsqueda del peluche será solo el comienzo de una emocionante aventura.
Opinión personal:
     ¿Os imagináis una tienda donde poder comprar todo aquello que se te ocurra? Desde algo que ya existe como aquello que pensabas que no podría ser real, como un Amazon, pero donde su lema fuese «Todo lo que puedas soñar» y cumpla con su propósito… eso es Omnia.
     Leí esta novela en una lectura conjunta muy, muy random con mi queridísima Laura, así que si queréis saber su opinión, haced click aquí y os llevará a su reseña <3

     En primer lugar, cabe destacar la historia que nos lleva al corazón de Omnia, la historia de un conejo de peluche que acabó perdido en una bolsa de basura por error y nunca volvió a saberse de él, pero los errores deben ser remendados, especialmente si Nico se siente como el principal culpable de que su hermana pequeña no pueda dormir por las noches sin su Trébol; es entonces cuando, con pequeñas casualidades y detalles bien aprovechados, Nico se convierte en el protagonista de una gran aventura en busca de un nuevo conejo como Trébol.

     Nico es un niño de once años muy valiente, su forma de pensar, de relacionar conceptos para lograr aquello que quiere es increíble, pero sin perder en ningún momento la edad a la que pertenece, consigue infiltrarse en el enorme “mundo” de Omnia con un mero número de referencia para conseguir el ansiado juguete, pero sin pensar a dónde iba a parar, se ve introducido en la compleja maraña estructurada de la tienda: entre robots, trabajadores y una inteligencia artificial muy meticulosa, se debe actuar con cabeza o… a veces alcanzar a la primera la oportunidad que brilla por su cercanía, aunque parezca una locura sin pies ni cabeza. Me encantó su personalidad, el hecho de que, aunque acabase en montones de líos y se perdiese entre aventuras dispares, siempre quedaba en su cabeza la idea de a lo que había venido, de devolver la sonrisa al rostro de su hermana con su ansiado y querido peluche.

     La cantidad de personajes que podemos encontrar es bastante grande, aunque la mayoría pasan sin más por las páginas de la novela, algunos cobran importancia en el argumento pero sus acciones no me han marcado de manera especial, solo a dos de ellos les he cogido algo más de cariño: Fubu, por ser tan educado, tan extraño y distinto de los demás y porque, aun sin proponérselo, me ha sacado varias sonrisas con su mera aparición en el libro; y cierto arácnido que, sorprendentemente, se ha llevado un gran trocito de mi cariño.

     La trama es el punto clave, ese detalle que lo marca todo porque rebosa originalidad, es coger el libro y empaparte de la magia que crea Laura Gallego con sus palabras; es un libro middle-grade con lo cual se queda a medio camino entre ser juvenil pero sin ser del todo infantil, detalle que se comprende perfectamente por la cantidad de explicaciones complejas acerca del mundo de Omnia, en el momento en el que las descripciones aparecen es una explosión de términos con los que el lector se empapa y, a cada mínimo detalle nuevo que algún personaje suelta, se produce una necesidad de querer saber más, de conocer todos los porqués y no despegarse de los capítulos a la vez que se suceden con rapidez entre las manos. La imaginación se desborda en la historia y es un aspecto que me ha encantado, es una sensación de sentirte atrapado por las letras como si fuesen una telaraña que te atrapa y engulle en su historia hasta el punto de que olvidas la realidad y llega el momento en el que eres Omnia, vives en ella y piensas que, con alargar la mano, puedes llegar a conseguir todo lo que puedas soñar.

     Laura Gallego es mi autora preferida y con cada libro hace que no me arrepienta de haberme adentrado en su prosa en un primer momento, es sencilla pero encandilante, es delicada pero fresca, es hechizante y deja al lector sin aliento con cada frase que escribe, como si fuese posible no enamorarme, al menos un poquito, de cada una de sus novelas que atrapo y devoro. Y ¡las ilustraciones! Hacía tanto tiempo que no leía un libro con dibujos y, sí, disfruto imaginándome las escenas descritas en otros tantos libros, pero no puedo evitar volver a mis diez años cuando admiraba los dibujos en los márgenes de mi novela; los dibujos de Omnia son absolutamente perfectos y sumamente acordes con todo en cada momento que hacen aparición, están ahí de tal manera que admiras una increíble ilustración y quieres seguir leyendo para poder encontrarte con la siguiente, hacen que la historia sea aún más amena y los detalles desfilen en tu cabeza como si estuvieses viendo una película en tu propia mente.

    Para muchos ha tenido un final precipitado y sin explicaciones, para mí ha sido de lo más perfecto, quizás me haya cuestionado algún porqué, pero he sentido tal cariño durante toda la novela hacia lo que leía, que sencillamente lo dejé a la imaginación y que ésta me explicase qué había sucedido en realidad: finales abiertos los hay y, aunque antes los odiaba, con Omnia ha pasado desapercibido antes de que mi mente fuera a recrear ya el argumento a favor de ese desenlace.
Omnia ha sido una historia que he disfrutado de principio a fin, tanto por la originalidad que desparrama, como los preciosos dibujos que ilustran la historia, como por la fuerza del personaje protagonista, y la prosa tan maravillosa de Laura Gallego, y cómo me he visto absorbida por los sucesos y por… por todo directamente, hacía meses que no leía un libro tan ligero y al mismo tiempo tan perfecto, quizás ha sido lo que necesitaba en el momento indicado, pero lo más seguro es que sea la magia de la pluma.
Un beso enorme,