domingo, 23 de mayo de 2021

Reseña | Monstruo busca monstruo

Monstruo busca monstruo (Diana F. Dévora)

Nocturna Ediciones · Rústica con solapas · 496 páginas · 17€


Sinopsis: Imagina un lugar donde la ambición del hombre ha originado monstruos. Eso es Adrax, una isla artificial llena de individuos que están por encima de la ley. Y también de verdaderos monstruos: seres sobrehumanos que han sido creados con un fin desconocido.

Summer es uno de esos seres. Y, por supuesto, las relaciones sociales no son fáciles para alguien capaz de calcinar cosas cuando pierde los nervios. Ella lo sabe, y por eso protege a toda costa el único lugar donde siente que encaja: el grupo de mercenarios al que pertenece. Todo iría más o menos bien si Rayo Negro, el líder de la competencia, no estuviera empeñado en recordarle que es un monstruo al que sus compañeros acabarán traicionando.

Sin embargo, el encargo de atrapar a un misterioso asesino hará que Summer deba enfrentarse a un pasado atroz y acabe temiendo que, en realidad, su peor enemigo tenía razón.

Monstruo busca monstruo es la primera parte de una adictiva serie llena de acción, giros sorprendentes y personajes inolvidables, retratados por la autora en las ilustraciones que acompañan el texto.


Opinión personal:

Adrax. Una isla artificial creada por los humanos en medio del Atlántico. Una isla donde las leyes son tan laxas que sus rincones se llenan de mafias que trafican con mercancías extrañas, armas o drogas, por eso, mercenarios como el grupo de Aidan o Rayo Negro encuentran en sus calles el trabajo perfecto: desmantelar intentos de compraventas, robar de mercancías o incluso asesinatos, por dinero, no hay escrúpulos para cumplir con cualquier misión. Especialmente para Summer, que fue creada en el corazón de Adrax, modificada genéticamente con capacidades extraordinarias, una piel que se regenera ante cualquier ataque y una fuerza mucho más superior a la de cualquier humano bien entrenado. Al igual que su acérrimo enemigo Rayo Negro, que nació siendo un humano, pero que, tras un accidente, fue modificado para convertirse en algo mejor. O quizás solo son dos monstruos que intentan encontrar su finalidad en una ciudad corrupta, rodeados de personas que les temen o quieren usar en su beneficio. Dos grupos de mercenarios que no dejan de fastidiarse los unos a los otros, pero que no son tan distintos como quieren hacerse ver.


No sabía muy bien cómo empezar a hablar de este libro, porque entre sus páginas no se encuentra una trama como tal y, por otra parte, sus personajes no son sencillos de explicar, como tampoco su función en la ciudad creada por la autora. Y, antes de proseguir con la reseña, me gustaría hacer un apunte, porque este libro tiene un tipo de lector concreto al cual yo no pertenezco, yo prefiero la introspección a la acción, la profundidad en los personajes a una trama que se suceda con agilidad y emoción. Monstruo busca monstruo es perfecta para esos lectores que disfrutan de libros cuyas escenas se suceden como si fuesen una película, entre descripciones de escenarios envueltos en una acción trepidante, aquellas personas a las que les interesa más lo que sucede con los personajes que lo que son los personajes. Dicho esto, voy a intentar hacer una reseña lo más objetiva posible dentro de la subjetividad que es una opinión personal.


A pesar de que haya sido una novela que me he bebido en apenas dos días y me ha mantenido realmente enganchada, deseando seguir con las nuevas misiones que les deparaban a los personajes, no me he sentido demasiado conectada con ellos. Especialmente con Summer, la protagonista, es deslenguada y despreocupada, pero entre líneas se leen sus traumas, el dolor de su pasado y la incomprensión del resto o incluso el miedo de algunos otros, porque no es completamente humana, porque se cierra tanto que nadie puede llegar a comprenderla en su totalidad. Y me ha frustrado muchas veces verla tan desenvuelta y saltando de irritación cuando alguien intentaba escarbar por debajo de su coraza, porque las notas de su pasado son casi inexistentes porque no quiere mostrarlas, no quiere ni que el lector sepa sus vulnerabilidades ni mucho menos aquellos a los que considera sus amigos, porque se ha puesto la etiqueta de la fuerte y tiene que demostrarlo a toda costa. De todas formas, no es un personaje malo, tiene sus muchos momentos de humor, de socarronería que hace soltar más de una carcajada, especialmente al verla relacionarse con el resto de compañeros de equipo o en el intercambio de acción y palabras con el equipo enemigo, que siempre aparecen dispuestos a fastidiar sus planes.


De todos los personajes que hay en escena, la mayoría me parecen cortados con el mismo patrón: bromistas e inadaptados, buenos amigos de sus amigos y enemigos de sus enemigos, conociéndose entre ellos, pero sin saber del todo cómo reaccionar cuando alguno explota. Diría que el que más me ha intrigado ha sido Rayo Negro, el némesis de Summer, por mostrarse vulnerable cuando sufre y se confunde, por mostrarle al lector una cara distinta de la que conocen el resto de personajes. Y quizás también Yade, el hermano de Summer, porque, más que irse por la vía de lo sarcástico, es dulce y taimado, con una de esas personalidades que dan ganas de darle un achuchón y que se asemeja un poco a un pato mareado en un mundo demasiado violento.


A pesar de ser un libro de acción, no podría decir que exista una trama real; el libro se sucede entre encargos, momentos de los personajes consigo mismos, intentando comprenderse y resolviendo en cierta manera sus problemas entre ellos y… ya. Hay un cierto hilo conductor, pero, tras una desvelación en el final, se desbarata y desaparece, deja de importar y convierte el resto de sucesos importantes como un cúmulo de actuaciones inconexas, que solo han existido para rellenar sus vidas y darles algo más de emoción. Y me ha dejado con una sensación cercana al vacío, de haber leído un libro, de habérmelo pasado bien dando tumbos al lado de los personajes, pero sin sentir que me haya aportado apenas nada su lectura; apenas un solo personaje evoluciona en sí mismo, el resto terminan en el mismo escalón que han empezado y, como ya he dicho, la trama tampoco avanza porque es básicamente irrelevante e inexistente.


He de decir que la forma de escribir de la autora es muy adecuada para la historia que ha creado, es ágil, ligera y muy inmersiva, sus descripciones son abundantes y detalladas, pero, en vez de dificultar la lectura, se entremezclan en una perfecta sintonía con los momentos de acción y de diálogo, consiguen dibujar las imágenes exactas en la mente del lector; las peleas, la tensión y las sorpresas se suceden como una película que salta de una escena a la siguiente con facilidad. Por no hablar de las preciosas ilustraciones hechas por la autora que se encuentran entre las páginas, me han parecido de lo más acertadas e increíbles, el estilo es totalmente adecuado para la historia, además de que son bastante numerosas y me ha encantado encontrármelas conforme iba leyendo.


En conclusión, Monstruo busca monstruo es la primera entrega de una trilogía cargada de acción, creo que esa es la palabra perfecta para definirla: acción. Se convierte en una de esas lecturas ágiles, de querer saber más, de terminar de leer una pelea, de terminar de resolver un problema, de conocer un poquito más de los personajes… No termina de lograrlo en este último punto, pero debería de admitir que se supera en los dos anteriores, por tanto, si te gustan las lecturas que te sumergen en un mundo atrapado en una burbuja de constante acción, podría gustarte mucho.

domingo, 18 de abril de 2021

Reseña | Piso para dos

Piso para dos (Beth O'Leary)

Suma de letras · Rústica con solapas · 496 páginas · 19,90€


Sinopsis: Tiffy Moore necesita un piso barato, y con urgencia. Leon Twomey trabaja de noche y anda escaso de dinero. Sus amigos piensan que están locos pero es la solución ideal: Leon usa la cama mientras Tiffy está en la oficina durante el día y ella dispone del apartamento el resto del tiempo. Y su modo de comunicarse mediante notas es divertido y parece funcionar de maravilla para resolver las vitales cuestiones de quién se ha acabado la mantequilla y si la tapa del váter debería estar subida o bajada.

Claro que si a eso se añaden exnovios obsesivos, clientes exigentes, hermanos encarcelados por error y, lo más importante, el hecho de que aún no se conocen, Tiffy y Leon están a punto de descubrir que lograr la convivencia perfecta no es fácil. Y que convertirse en amigos puede ser solo el principio...


Opinión personal:

Tiffy acaba de dejarlo con su novio y necesita un lugar donde vivir, a toda costa y al mínimo precio posible. Leon necesita dinero, trabaja en un hospital en el turno de noche de cuidados paliativos… Una cama compartida: ella durante la noche, él durante el día. Ni siquiera se han visto nunca, ni han hablado. Prendas de ropa que muestran retazos de personalidad, objetos que parecen indicar alguna afición y post-its, post-its por todas partes como método de comunicación. ¿Es posible conocer a alguien sin haberlo visto nunca, pero recogiendo pistas de su personalidad a través de cortos mensajes diarios?


Jo, lo primero que quiero decir de este libro es que ha sido una de las lecturas más bonitas que he leído en mucho tiempo, de esas que te dejan el corazón calentito y una sonrisa en cada capítulo, así, en general, por todos sus pequeños detalles: la personalidad tan carismática de los dos protagonistas, la chispa de los personajes secundarios, las tramas que se suceden entre disparates, drama y humor, y algunas chispas que parecen indicar… ¿un romance inminente?


No suelo leer mucho romance, especialmente creo que nunca he leído una comedia romántica, pero ha sido perfectamente esa historia que, si tuviera forma de película, te mantendría pegado a la pantalla durante un par de horas un sábado cualquiera, sería de esas tramas que te comprimen las emociones, juegan con los sentimientos y te hacen soltar carcajadas conforme sigues avanzando con sus ocurrencias, con sus comentarios y con los propios personajes. No puedo decir que no tenga clichés, porque los tiene, creo que todos tenemos entendido que en este mundo todo ya está inventado, es complicado que una historia de amor que quiera ser realista no tenga aspectos que ya hayamos podido ver en otras tantas historias de amor, pero la diferencia está en lo que nos hace sentir, en la manera que esa historia se ha ejecutado, en cómo los detalles tópicos se entremezclan para crear una historia única. Además de que, no me podéis negar, la premisa es altamente original: ¿dormir en una misma cama pero en horarios distintos? ¿“Convivir” con alguien al que realmente no has visto nunca? ¿Comunicarse a través de notitas escondidas en distintos lugares de la casa? No sé, todo ello en su conjunto me creó esa necesidad de querer saber más, de conocer los entresijos de Tiffy y de Leon, de convivir también con ellos dentro de su minúsculo apartamento y curiosear sus vidas a través de la privilegiada mirilla que nos proporciona la autora al relatarnos sus vidas.


Lo que se puede encontrar en este libro en cantidades ingentes es:


El humor, decenas de comentarios extravagantes por parte de algunos personajes, situaciones que se salen de lo normal, comentarios un poquito subidos de tono por parte de algunos compañeros de los protagonistas, tropiezos en el camino de la vida, deslices que suceden porque, al fin y al cabo, vivir de manera lineal y sin fallos es humanamente imposible. Todo ello en su conjunto me ha sacado muchas carcajadas, algunas sonrisas, ojos en blanco y unas ganas de seguir avanzando, de seguir encontrando esas joyas escondidas entre los párrafos.


El drama, es imposible basar una historia en la vida real y que no haya drama, los seres humanos atraemos el drama, sea con nuestras propias actuaciones o llevados a través del drama que crean los que nos rodean. Por eso esta historia también me ha estrujado el corazón con algunas de sus subtramas, mencionaría el aspecto concreto que me ha parecido mejor tratado, pero creo que es mejor descubrirlo por uno mismo, porque ni la propia protagonista lo asume al inicio de la novela, solo se van deshaciendo las capas de su realidad, de lo que duele y a lo que cerraba los ojos, para poco a poco ir instalándose como un huracán que destroza, tanto las ideas preconcebidas de la protagonista, como los sentimientos del lector.


Y el romance. Lo menciono lo último porque, aunque se trate de un libro encuadrado en el género romántico, los detalles son nimios al inicio, de conocerse, de ir descubriéndose aun siendo completos desconocidos, de querer saber más y la espera de una respuesta. De cómo avanza un poco más deprisa conforme pasan los meses, cómo el ritmo lento gana en las prisas, pero sin resultar precipitado, sino justo en su ritmo perfecto, ese en el que el romance va cogiendo fuerza, enamora a los protagonistas y derrite el corazón del lector. Porque sí, sus escenas se han llevado trocitos de mi corazón, lo han achuchado y llenado de amor, para después devolverlo a mi pecho henchido de felicidad.


Cuando los libros se centran más en personajes que en una trama real, cuando no tienen muchos detalles sobre los que hablar ni profundizar, cuando la profundidad de la historia que contiene un libro es mejor descubrirla por uno mismo… siento que realmente no aporto demasiado con mis reseñas, porque en realidad podría soltar un montón de palabras inconexas, inventadas o llenas de letras al azar para demostrar cuánto me ha llenado leer este libro, pero me parece que eso me haría perder toda la seriedad y aportaría incluso menos que los párrafos anteriores, así que… en fin, si necesitáis una novela para desconectar, llena de un romance muy dulce, de unas pinceladas de originalidad, de historias que se leen en un suspiro y sus páginas desaparecen entre las manos… este libro podría ser una gran opción.

sábado, 20 de marzo de 2021

Reseña | Una madre

Una madre (Alejandro Palomas)

Destino · Rústica con solapas · 280 páginas · 18,90€


Sinopsis: Faltan unas horas para la medianoche. Por fin, después de varias tentativas, Amalia ha logrado a sus 65 años ver cumplido su sueño: reunir a toda la familia para cenar en Nochevieja.

Una madre cuenta la historia de cómo Amalia entreteje con su humor y su entrega particular una red de hilos invisibles con la que une y protege a los suyos.

Sabe que va a ser una noche intensa, llena de secretos y mentiras, de mucha risa y de confesiones largo tiempo contenidas que por fin estallan para descubrir lo que queda por vivir. Sabe que es el momento de actuar y no está dispuesta a que nada la aparte de su cometido.

Una madre no es solo el retrato de una mujer valiente y entrañable, y de los miembros de su familia que dependen de ella y de su peculiar energía para afrontar sus vidas, sino también un atisbo de lo que la condición humana es capaz de demostrarse y mostrar cuando ahonda en su mejor versión.


Opinión personal:


Una Nochevieja. Una familia que, después de varios años, por fin pueden reunirse todos a la misma mesa. Tres hijos, una madre y un tío. Muchas historias que se desconocen a simple vista dentro de cada uno de ellos: algunas solo son novedades para el lector, otras las guardan incluso de los suyos y otras las conocen entre los demás, a base de retales, de detalles y de circunstancias. Y una madre que intenta que la familia pueda sentirse a salvo entre sus paredes, entre sus conversaciones que fluyen con cotidianidad y un narrador que navega entre los recuerdos del pasado y la realidad del presente.


Este libro ha sido… especial, creo que sería la mejor palabra para definirlo. Por la ternura de sus personajes y sus relaciones, sus vidas antes de esa noche, en general, ellos, todos ellos. Y la madre. Siempre de fondo o en primer plano. Con momentos fugaces donde sencillamente es ella, o momentos intensos donde se abraza al papel de madre para hacer que sus hijos no sientan tanto el dolor que la vida inflige. Pero también es ella, es muy ella: comentarios locuaces y sin filtro, pensamientos enredados, junto con una amiga que acaba cometiendo las mismas locuras, y una libertad nueva después del cambio que ha dado su vida. En las circunstancias de toda la familia, pero eso lo voy a dejar para que lo descubráis por vosotros mismos.


Es una novela muy intimista, llena de valor y de frases escondidas, de reflexiones que se buscan y también de las que saltan, de una historia que avanza ligera como una pluma porque en realidad es la vida misma, pero también de esas que a veces duelen y otras veces te producen carcajadas por la ridiculez de algunos de sus diálogos. De ir descubriendo a esta pequeña familia de locos, que en realidad ni es pequeña ni está loca, solo son un grupo muy variopinto de personas unidas por los lazos de sangre, que a veces se pican y otras se quieren, que a veces cometen errores y otras los intentan detener.


Al comenzar a leer este libro me he sentido un poco extrañada, su narración no es como en otros libros, ni siquiera es como en otros libros del autor, porque anteriormente había leído «Un hijo» y su historia me había cautivado por su inocencia, pero esta… esta también tiene inocencia, pero es distinta. Es extraña, por eso me costó un poco conectar con la historia en un inicio, es más, pensaba que ni siquiera sería mi tipo de libro, algunos personajes hablaban sin pelos en la lengua aunque a veces resbalasen en sus ideas, algunos personajes intentaban llamar la atención a toda costa aunque lo consiguieran a medias o con irritación por parte de los demás, algunos escondían mucho más detrás de las sonrisas y llegaba a frustrar su situación… Pero… pero jo. En realidad todo ello en su conjunto fue lo que, poco a poco, fue conquistándome un poco más cada vez. Porque es una familia, llena de imperfecciones y de costumbres, de risas escondidas y de versos enredados, de secretos que todos conocen y que el lector va desentrañando, de verdades a medias y de historias enterradas. Y, cuanto más te dejas embaucar por ellos, cuanto más te adentras en esta familia tan peculiar, más se hacen de querer, porque son especiales a su manera, son divertidos y llenos de ternura, porque a veces algún personaje mete la pata con algún comentario que escandaliza tanto al lector como al resto de personajes, pero ¿quién no tiene familiares que han sido criados con unas ideas y que, al intentar atrapar las corrientes de pensamiento actuales, han resbalado diciendo cosas un poco fuera de lugar? Pero no con malicia, sino con la inocencia del que quiere hacerlo bien y no se da cuenta de que ha vuelto a tropezar una vez más, y decide seguir indagando, aunque la vergüenza cubra los rostros de los demás.


No sé, no estoy segura de lo que he conseguido con esta reseña, porque no es una novela con trama, no es una novela de historias, ni siquiera de personajes como tal, sino de una familia, de aquellos que rodean a una madre y lo que ella hace por cada uno de los demás. El título no miente, este libro es tal cual una madre: con sus defectos y sus virtudes, con sus risas y sus momentos profundos. Ella. Frente a todo lo demás, con sus miedos y sus fortalezas. Y es esto mismo lo que hace tan especial este libro, no es para todos los gustos, es muy peculiar y un poco difícil de pillar al inicio, pero, si lo que habéis leído os convence, debería decir que este libro es una buena idea.

sábado, 6 de marzo de 2021

Reseña | El reflejo de Arabelle

El reflejo de Arabelle (Belén Adsuara Alonso)

Roomie Ediciones · Rústica con solapas · 415 páginas · 16,65€


Sinopsis: Isabelle y Enid eran muy pequeñas cuando su madre fue asesinada. La primera lo lleva como puede, camuflando el dolor con calcetines de dibujos animados y los abrazos de Goethe, los mejores del mundo.

Enid, por su parte, confía en que la fantasma Dahlia consiga contactar con Arabelle para al menos despedirse de ella, pero puede que no resulte tan sencillo como pareció en un primer momento.

Ambas cuentan con el apoyo de la otra y de sus amigos. Juntos forman un puzle de piezas incompatibles que, sin embargo, encajan; juntos crecen y construyen los peldaños necesarios para superar los días malos.


Opinión personal:


Siete años atrás, Isa y Enid se quedaron huérfanas de madre, sus vidas se derrumbaron en un sinfín de sueños rotos y de palabras no dichas para acabar en la familia de los Engels-Loewe. En la actualidad, cada una intenta superarlo a su propia manera: Isa sigue hacia delante, como en la vida de todos, hay días buenos y días no tan buenos, mientras que Enid se vuelca cada noche frente a su caldero para intentar invocarla y poder decirle todo aquello que se quedó en el tintero mientras seguía viva.


Siempre me cuesta mucho escribir reseñas negativas a autores nacionales, ya ni qué decir de esos autores que están comenzando a hacerse hueco en el mercado editorial y, aunque podría decir que esta reseña no es del todo negativa, tampoco es correcto decir que será positiva, se ha quedado como una lectura que me ha atrapado a ratos y, en otros, solo me ha resultado entretenida. No puedo aportar mi opinión de otra manera que no sea tratando con el máximo mimo a esta historia que tiene tanto cariño invertido en sus páginas y, a la vez, dejando ir a través de las palabras aquello que no me ha terminado de convencer.


Primero de todo, esta historia me cautivó con sus primeros capítulos en todo su esplendor, no había ni una coma ni una palabra ni sentimiento que me sobrara, todo en ellos me hechizó tanto que no podía más que desear seguir leyendo y empaparme de la historia. Se trata de una novela perteneciente al realismo mágico: brujas que intentan crear hechizos, un caldero que no deja de burbujear y crear colores brillantes, una fantasma que lleva pululando por el mundo un par de siglos… También esa atmósfera de melancolía y tristeza, de hacer daño aunque a la vez te mece entre sus palabras y te hace parte de la vida de sus protagonistas. Y ellas mismas, todas, incluso aquellas que no son realmente protagonistas pero conquistan el corazón del lector con su arrolladora personalidad. Y la relación entre todos ellos, tanto la relación entre hermanas, una más rota y la otra aparentado no estarlo tanto, la de hermanas que se encuentran por el camino pero que acaban unidas igual que si lo estuviesen por la sangre y la amistad, esa relación que se elige, que se basa en el apoyo y el cariño, esa que está ahí aunque un huracán intente separarlos. Y la pluma… oh, la pluma fue la guinda del pastel, como si todos los demás fueran los ingredientes de una receta preparada durante siglos, pero la prosa de Belén consiguiera darle el toque de gracia, unos polvos mágicos que lo unen todo y cambian el sabor para intensificarlo. Pero… luego seguí leyendo.


En cierta manera puedo decir que la primera mitad, aunque no acaparó mi atención al mismo nivel que las primeras páginas, sí que dio un buen inicio a la novela. Intensidad, sentimientos a flor de piel, una prosa que seguía meciendo al lector entre sus reflexiones y unos personajes que cobraban, poquito a poco, cada vez más importancia, mostrando esa cara que nadie ve: el cansancio detrás de la dulzura, el dolor que se esconde tras las sonrisas, la extenuación de no conseguir nada noche tras noche aunque al caer el sol se siga intentando una y otra vez más… Cada una de esas características conformaban a un personaje único y lleno de ternura, aunque algunos se mostrasen como erizos, pero sabías que su interior era mucho más rico y profundo. Además de los misterios cuyas capas se iban desmenuzando, atrapando al lector en la vida de dos niñas un par de siglos atrás, dos niñas que intentaban jugar con brujas, a salvar vidas y a salvarse a sí mismas; conociendo su presente, la curiosidad por conocer más de esos retazos era cada vez más acuciante, desenvolver los misterios de lo que las llevó a ser una no-muerta y una que da vueltas entre los vivos y el Más Allá. Como también aquello que las anclaba al presente y las enlazaba con las protagonistas reales de la historia.


Fue la segunda mitad la que me perdió y me deshizo en una sensación entre el vacío y el sabor a poco. Los puntos de vista de casi todos los personajes que aparecen en la historia se van intercalando unos a otros, como también sus propios problemas. Algunas veces esos capítulos han aportado profundidad, mientras que, en otros, se la han quitado, de manera que he visto los problemas y sus vidas como una amalgama de detalles que intentaban llamar mi atención a toda costa, pero sin poder centrarla del todo en ninguno de ellos. Lo más triste es que realmente son situaciones muy relevantes y a las que ha sido muy bonito ver cómo la autora quería dar voz, pero al final he sentido que ninguno de ellos ha cobrado la importancia que merecía, incluso la propia trama principal perdía interés, quedando colapsada muy atrás por problemas de otros personajes que, poco después, también se veían empujados por otros nuevos, zarandeados de nuevo por los primeros y adentrándose en un ciclo que daba vueltas durante toda la historia.


También la magia de la prosa fue perdiendo un poco de fuelle; sí, he seguido subrayando preciosas frases y párrafos llenos de florituras, de sentimiento y de realidades, pero más que introspección y una manera de llegar a conocer el interior de sus personajes, la mayoría de veces me ha parecido que solo rascaban su superficie con reflexiones y no de esa introspección que apuntaban las primeras páginas. Te hace pensar y reflexionar, pero algunas veces eran reflexiones que luego no tenían mucha relevancia para la escena concreta o pensamientos que no aportaban algún nuevo punto de vista para la trama inicial o que me hicieran conocer más al personaje que las comentaba. Puedo llegar a entender que lo que se pretendía era crear una especie de cotidianidad, de conocer a sus protagonistas en su día a día, en lo que piensan cuando escuchan el trino de unos pájaros o se zambullen en el interior de sus pensamientos estando rodeados de otras personas cercanas, pero aunque aportaban frases bonitas, no me hacían conocer mejor a sus personajes, solo sus capas más externas.


Algo que me mantuvo muy enganchada fueron los poquitos capítulos que aparecían muy de vez en cuando en relación a los dos personajes que pululan en la vida de las protagonistas como muertas y no-muertas, tenía muchas ganas de conocer su historia y, al ir proporcionando pequeñas pistas e información muy a cuentagotas, mi curiosidad crecía muy exponencialmente con el deseo de encontrarme de nuevo un capítulo suyo y desentrañar sus misterios. Me ha gustado su historia, ha sido dolorosa a la par que bonita, esas pequeñas pinceladas que curan las heridas que se van abriendo en la historia, pero… de nuevo el «pero», no he comprendido el desenlace de su historia, los cabos dan muchas vueltas para al final no resolverse, su conexión con las protagonistas más allá de la casualidad, la resolución que acaba con sencillez y pocas explicaciones… Me ha faltado un poquito más de desarrollo, de alguna conversación más detallada y no de dudas al aire que ningún personaje se hacía salvo yo como lectora. Y siento mucha pena porque realmente el desenlace ha sido formado por capítulos llenos de unión y emotividad, de un corazón supurante que comienza a cicatrizar y unas últimas páginas que consiguen mecerlo y dejarlo sumido en un sueño sin pesadillas.


En conclusión, me duele mucho decir que no he disfrutado de esta historia, porque su inicio fue realmente prometedor y tenía muchas papeletas para convertirse en una de mis mejores lecturas: a pesar de la dulzura que hay en sus personajes, a veces he sentido que no terminaba de conocerles; a pesar de la importancia de los temas tratados, no he sentido que se les diera la suficiente atención… Creo que no ha sido una lectura para mí.

lunes, 15 de febrero de 2021

Reseña | Un mundo helado

Un mundo helado (Naomi Novik)

Planeta · Tapa dura con sobrecubierta · 624 páginas · 19,50€


Sinopsis: La familia de Miryem se halla al borde de la pobreza, hasta que ella se hace cargo de la situación y no tarda en ganarse la reputación de ser capaz de convertir la plata en oro.

Cuando el rey de los staryk, unas criaturas hechas de hielo que amenazan con llevarse el verano para siempre, se entera de tal hazaña le impone una tarea que parece imposible y que hará que Miryem descubra que tiene poderes. Tejerá una telaraña en la que quedarán atrapadas una joven campesina, Wanda, y la desdichada hija de un noble local que pretende casarla con el joven y apuesto zar Mirnatius.

Miryem y sus dos inesperadas aliadas se embarcarán en una desesperada odisea que las llevará hasta los límites del sacrificio, el poder y el amor.


Opinión personal:


Inviernos largos, un camino de hielo que brilla con luz propia y al que la gente teme, unas criaturas de hielo que saquean aldeas solo para conseguir el oro… y tres chicas, con destinos muy distintos, pero cuyos caminos se acaban uniendo dentro de un mundo helado, cargado de miedos y de monstruos.


¿Cómo puedo resumir un libro que tarda muchísimo en arrancar y cuya totalidad de protagonistas no se presenta hasta casi la mitad de la novela? Podría decir que Miryem es una prestamista que se gana la reputación de convertir la plata en oro, Wanda destaca por su fuerza, perseverancia y silencios, e Irina es la hija poco agraciada de un duque con algo de sangre staryk en sus venas… pero eso no es decir apenas nada porque, cuando sus caminos se juntan, las tres ya tienen un pequeño pasado particular en el que cada una acaba huyendo de sus propios monstruos o con la necesidad de enfrentarse a ellos y no estoy aquí para estropear una historia regalando spoilers, así que el nulo contenido de estos dos párrafos será lo único que comentaré de su premisa.


Primero de todo, quiero decir que se trata de un libro que no puede ser para todos los gustos: es lento, denso y con mucha narración, los diálogos son escasos y hay escenas que pueden parecer rutinarias en la vida de las protagonistas, además de la longitud del libro, que no es pequeña. Dejando esos aspectos de lado y, si eres un lector al que no le importa adentrarse en un libro con parsimonia, dando pequeños pasitos hacia el exquisito mundo creado, envolviéndote poco a poco en el frío que relata la autora e incluso llegando a oler el invierno con sus descripciones… entonces y solo entonces, este libro te encantará y te llevará al mundo de los staryk, con sus cascadas heladas, de árboles nevados y criaturas hechas a base de hielo.


Las tres protagonistas han sido magia para esta historia, alternando sus puntos de vista, cada una en su propio escenario y aportando su visión del mundo helado, de cómo se enfrentan a sus propios problemas, de cómo intentan encontrar formas de salir de ellos, con fortaleza, con inteligencia, pero también siendo humanas, mostrándonos sus flaquezas, su cansancio y sus dudas. Cada una de ellas me ha encandilado a su manera, pero podría decir que la protagonista por excelencia ha sido Miryem, dejando a las otras dos un poco relegadas a un segundo plano. Miryem ha conseguido conquistarme desde la primera página, tiene miedos, pero los esconde o trata de bordearlos, no se une al enemigo, pero busca formas de seguir sobreviviendo, sea enfrentándose a sus vecinos para que le devuelvan su dinero prestado, como al propio rey de los staryk si comienza a merodear su casa llevado por el rumor de que puede convertir la plata en su codiciado oro. Wanda también es una persona, pero la mayor parte del tiempo me ha resultado más como una criatura más hecha de hielo y de silencios que de piel y huesos, aunque esto pueda resultar en un personaje frío y distante, en realidad me ha resultado cercana y tierna, especialmente por su manera de proteger a su familia, de seguir hacia delante no importa cuáles sean las circunstancias y… no sé, en realidad no sabría cómo describirla, pero, si fuese otra clase de libro, se convertiría en ese personaje que protegerías a toda costa, en esta novela sabes que ella misma saldría a protegerte a ti, si es que tiene sentido lo que estoy diciendo porque, en fin, es un personaje ficticio. Y, por último, Irina, con este personaje he tenido sentimientos encontrados, durante la primera mitad del libro me ha gustado por su valentía y su forma de ser, pero la evolución que surge dentro de ella me ha parecido un poco artificial y apresurada, aunque no quiero entrar en detalles porque sería adentrarme en terreno resbaladizo de spoilers.


Algo absolutamente increíble de este libro es su ambientación, sucede en un mundo inventado, pero he podido pasearme por sus terrenos nevados, sentir el susurro de la nieve a través de la ventana y el chisporroteo del fuego en la chimenea, he podido sentir el olor de los bosques y la calidez de lo que se llama hogar, me he adentrado junto a las protagonistas en momentos de tensión y de miedo, pero también de dudas e incertidumbres, me he visto envuelta en la ternura de la familia e incluso he sentido cómo la plata podía fundirse en oro. Las descripciones de Naomi Novik hacen magia y te transportan a mundos imaginarios de los que es complicado salir, incluso a pesar de su frialdad; su narrativa va creando escenas frase a frase, dando voz a sus objetos y personalidades llenas de entresijos a sus personajes, todo ello en su conjunto ha creado una novela de fantasía oscura, con rincones escondidos, mucho frío, algunas promesas y ciertas traiciones, con una atmósfera de cuentos antiguos, pero con leves pinceladas de oscuridad adornada.


El desenlace me ha dejado un poco confusa y es uno de los detalles que no me convencen de esta autora, aunque su narración es densa, la trama se entiende y los párrafos suelen fluir, pero… en el momento que llega a resolverse todo, el caos gana a las palabras y las imágenes mentales se desmoronan para conformar algo que no llega a atrapar todo su sentido. Me pasó cuando leí «Un cuento oscuro» y he vuelto a sentir lo mismo con «Un mundo helado», aunque el final a rasgos generales se comprende, el momento en el que se resuelve todo, las descripciones se vuelven un poco cenagosas y enrevesadas. De todas formas, dejando de lado ese par de párrafos, siento que el final no podría haber sido de otra manera, las piezas encajan en su lugar adecuado y las últimas palabras me han dejado el corazón calentito a pesar de la fría naturaleza de la historia.


En definitiva, Un mundo helado nos introduce lentamente en una historia de inviernos largos y monstruos hechos de hielo, de tres chicas cuyos caminos se entrelazan, pero cuyas voces son únicas, habla de familia y de la calidez de un hogar y habla de mujeres fuertes que siguen adelante.

lunes, 8 de febrero de 2021

Reseña | El cuarto mono

El cuarto mono (J. D. Barker)

Destino · Rústica con solapas · 560 páginas · 20,90€


Sinopsis: El detective de la policía de Chicago Sam Porter investiga el caso de un hombre atropellado, pues los indicios en la escena del crimen apuntan a que se trata de El Cuarto Mono, un asesino en serie que ha estado aterrorizando la ciudad. Su modus operandi consistía en enviar tres cajas blancas a los padres de las víctimas que secuestra y mata: una primera con una oreja, una segunda con los dos ojos, y otra con la lengua; y finalmente dejar abandonado el cuerpo sin vida en algún lugar. El hombre atropellado llevaba una de esas cajas blancas. Se inicia así una frenética carrera contrarreloj para averiguar dónde se encuentra encerrada la próxima víctima.



Opinión personal:

Los tres monos sabios y su leyenda son quienes inspiran el modus operandi del cuarto mono. En una inmaculada cajita blanca envuelta en un cordel negro llegan partes del cuerpo de las víctimas: primero una oreja, «no escuches el mal»; dos días después, los ojos, «no mires el mal»; luego la lengua, «no digas el mal»; para terminar con su cadáver… «No hagas el mal». Siempre son mujeres, hace daño a la hija o la esposa de esa otra persona cuyos delitos pasan bajo las narices de la policía, escondiendo “el mal”, pasando por personas respetables con un trabajo decente. Después de cinco años sin descubrir una mísera pista de su identidad, un hombre cae bajo las ruedas de un autobús y una cajita blanca idéntica a las demás, con una oreja en su interior, se cae de su mano. Ahora el cadáver es el del cuarto mono, pero ¿por qué decidiría tirarse bajo un autobús? ¿A quién pertenece esa oreja y dónde está la víctima? Pero, lo más importante, ¿quién es realmente El cuarto mono y por qué ha actuado siempre de esta manera para penar «el mal»?


Este libro ha sido ese thriller que estaba deseando encontrarme, con su investigación bien llevada, con un asesino en serie que no deja pistas y también con una historia perturbadora como trasfondo. Pasadas un par de semanas tras haberlo terminado, me doy cuenta de que hay algunos pequeños detalles en su desenlace que no me terminan de encajar o aspectos que no se terminan de aclarar, a pesar de que no tienen mucho que ver con la trama principal sino con aspectos muy muy secundarios, pero en su momento puedo asegurar que ha sido una lectura increíble que me ha mantenido con los pelos de punta y unas ganas de avanzar cuanto antes hasta llegar a su resolución.


La novela se va alternando en dos formatos: la narración actual de la investigación y el diario del cuarto mono encontrado en el bolsillo de la persona atropellada, relatando su infancia y con aspectos tan escabrosos que me daban escalofríos. En el presente, el punto de vista principal es por parte de Porter, uno de los detectives que lleva el caso, aunque en ocasiones también se entremezcla con Claire, una de sus compañeras cuando ambos se separan tomando distintos caminos en la investigación, proporcionando así una visión más amplia de lo que está sucediendo. Porter me ha encantado, en realidad tiene esa típica personalidad de detective de películas o series de intriga, ese humor ácido y sarcástico, esa forma de ser minuciosa, pero que a la vez parece pasar de todo y, detrás de toda esa fachada y su trabajo, también está su propia vida personal, esa en la que quizás hay más cosas de las que se ven en la superficie.


La investigación me ha tenido constantemente al borde de la silla, avanza lento, pero cada vez adquiere un ritmo mayor. Mientras al principio todo parecen pistas que no llevan a ninguna parte, poco a poco se descubre la identidad de la víctima, secretos en la familia y en los actos del resto de familiares, aspectos y argumentos que pueden haber sido clave para que el cuarto mono la escogiera a ella. Los giros en la trama empiezan siendo suaves, a pasitos pequeños, pero después son más grandes, más sorprendentes, dejándome la mandíbula desencajada y con las ganas de conocer al fin cómo leches iba a acabar todo eso. Pero no era tiempo todavía, porque apenas llevaba la mitad de la novela y los secretos se seguían desvelando a cada capítulo, la intriga crecía y explotaba en pequeñas minas de emoción, de seguir escarbando la superficie, de aspectos económicos complejos que se quedan en descripciones sencillas que vuelan la cabeza. Y no, todavía no llegaba el final, porque el verdadero final se va cosiendo en base a los pequeños detalles que se han ido soltando, a través de una red de pequeños entresijos que se entrelazan y, aunque quizás me lo esperaba un poco más apoteósico, me ha dejado totalmente satisfecha.


Pero la investigación no es lo único relevante en estas páginas, porque el diario es una parte clave de todo. Va desgranando un verano extraño en la vida del cuarto mono, cuando aún no era ni un “mono” ni un asesino, pero ya conocía las cuatro enseñanzas y su sabiduría, aunque supongo que aquellos que descubrieron la leyenda de los tres monos sabios, no pensaban en darle un toque tan oscuro… El caso es que las descripciones son bastante escabrosas, pero… ¿sabéis esa sensación de ver algo horripilante, desear esconderse detrás de las manos y, a pesar de todo, seguir curioseando a través de los dedos para saber cómo va a seguir? Pues esto me ha pasado con esas escenas. Son explícitas, son asquerosas, pero tienen ese magnetismo del que no puedes alejarte. Quizás, al contrario que pasa con la investigación, he sentido que el ritmo de las páginas del diario va decreciendo y se va perdiendo cuanto más avanza; me parece un poco irónico porque en la parte final del diario llega una mayor acción e incluso llegan algunos secretos escondidos, pero se pierde la tensión y el ritmo trepidante de la primera mitad.


De todas formas, considero que ambos formatos y ambos tiempos se complementan perfectamente, donde uno adquiere un ritmo más ligero y un poco más tedioso, el siguiente capítulo vuelve a engancharte como antes, al volver de nuevo a una escena del presente o del diario, aún así las ganas de avanzar no se abandonan porque los finales de capítulo no son lo que viene siendo cerrados, sino que el autor te deja la miel en los labios para después cambiarte de personajes y de situaciones.


Por último, quiero hacer un ligero hincapié en el final, no para comentar nada más acerca de su contenido, sino en relación a que se trata de un inicio de trilogía: en este primer tomo se da solución al misterio que se conoce entre sus páginas, dando un punto final a esta investigación, lo único es que, en las últimas páginas, se da pie a desarrollar otra parte de la historia, aunque personalmente tampoco lo considero como un final super abierto que te cree una necesidad increíble de seguir, solo deja ese reguero de curiosidad.


En conclusión, aún a riesgo de que esta reseña haya resultado un poco ambigua, porque es un thriller en el que todo está calculado al milímetro y no es plan destriparos aspectos clave de la novela, sino que es mejor ir desgranándolos poco a poco por uno mismo, ha sido un thriller trepidante, con una investigación majestuosa y cuyas piezas van encajando poco a poco en su lugar necesario. Si os gustan las novelas policiacas y no os importan las descripciones escabrosas, este es vuestro libro.

lunes, 25 de enero de 2021

Reseña | Gazania

Gazania (Sofía Parra)

Roomie Ediciones · Rústica con solapas · 306 páginas · 15€


Sinopsis: Hay menos de cien pasos desde la casa de Gazania hasta su colegio. Es un camino que conoce bien, pero el día que su padre no la acompaña y lo recorre sola, desaparece.

Aunque el pueblo entero se vuelca en su búsqueda, el tiempo se agota y la personalidad de la niña pronto se verá anulada por los deseos de su captor.

¿Cuánto podrá aguantar antes de convertirse en Rui… para siempre?




Opinión personal:








Un pequeño pueblo de España, todos los vecinos se conocen entre ellos y los niños corretean por sus calles sin más miedo que tropezar sobre los adoquines y arañarse una rodilla, así que uno de los profesores del colegio decide instaurar una nueva medida y dejar que los niños acudan solos a clase, para aportarles más independencia y demostrarles a los padres que ya son mayores para cuidarse a sí mismos. El primer día todo va bien, el segundo incluso los padres no les llevan al punto de encuentro con los demás niños, el tercero... Gazania desaparece. No deja rastro, ni una pista de la que poder tirar y ningún otro vecino parece haber visto nada sospechoso. La niña no llega al punto de encuentro, sin más, parece haberse esfumado entre los pocos metros que la separaban de su hogar. El pueblo entero despierta y crece el miedo, surgen labores de búsqueda por cualquier rincón que les rodea e incluso la prensa se hace eco de la situación. ¿Qué ha sido de la niña?


Gazania ha sido un libro que he disfrutado mucho, no se ha colado entre mis thrillers favoritos, pero sí que me ha mantenido pegado a sus páginas, a cada suceso, a cada personaje con sus propios pensamientos y vivencias, porque sí, es una novela coral que va mostrando la detención ilegal desde distintos puntos de vista, lo cual ha convertido la novela en una experiencia mucho más enriquecedora y también más dura.


Por una parte, tenemos a Gazania, la niña de once años que ha desaparecido. Podemos ver a través de sus ojos cómo el terror la atenaza para congelarla en el sitio y no poder huir cuando uno de sus vecinos decide meterla en su vehículo. También cómo los días se suceden entre cuatro frías paredes y un ventilador; las descripciones son crueles y duras, ver su miedo y sus dudas crea escenas bastante desgarradoras, de cómo su imaginación infantil intenta soportar la situación en la que se encuentra y en ocasiones se crea su propia realidad, recogiendo retazos de su rutina cuando era libre o hablándole a unas inertes aspas de ventilador, sabiendo que nada de aquello es real, pero que a la vez la atrapan en el presente y logran mantener un hilo de su cordura. Estos hechos hacen que su personaje evolucione de una manera muy directa, comienza siendo una niña que solloza al verse encerrada del mundo, con alguien que la visita y también le hace daño, ver que poco a poco comienza a obedecer cada vez más a sus órdenes para que el sufrimiento sea menor, de cómo sus propios pensamientos adquieren otros caminos y hacen que ella crezca, que deje de ser esa niña para adquirir pensamientos más maduros debido a las circunstancias que le rodean. Como defecto, quizás destacaría la forma de narrar de la protagonista, sus capítulos son en primera persona, así que se entiende que es ella quien lo relata, pero choca mucho el uso de frases metafóricas, palabras que un niño desconoce y reflexiones que no tendría una persona de su edad, entiendo que hace que la pluma sea bonita y delicada, pero teniendo en cuenta que hasta la propia protagonista menciona que desconoce ciertas palabras, es extraño ver que después se expresa en palabras mucho más complejas. Sus capítulos son esa clase de historia que se convierte en un nudo de impotencia, que se crece a cada capítulo y duele horrores porque sabes que no puedes hacer nada, salvo seguir leyendo, con la esperanza de que deje de doler.



Por otra parte tenemos al Brujo, el captor de Gazania. Adentrarse en sus pensamientos y en cómo siente toda esta situación ha sido repugnante, ver cómo se desliza entre el resto de labores de rescate, de cómo finge estar preocupado junto a los demás vecinos, mientras que sigue yendo cada día a ver a su propia Rapunzel particular ha sido muy desagradable. La autora se recrea en sus pensamientos y, aunque ha sido bastante incómodo leerlos, justo eso indica lo bien caracterizado que está el personaje. De todas formas, aunque se conoce mucho de su presente, solo son pequeños detalles los que se conocen de sus profundidades y lo que le lleva a obsesionarse tanto con el cuento de Rapunzel hasta el punto de llevarse a una niña porque cree que es lo correcto, entiendo que es un personaje que podría incluso tener algún tipo de trastorno o ser considerado un psicópata, pero me hubiese gustado conocer un poco más de sus razones y lo que le ha hecho ser como es.


Desde el pueblo, son varios los puntos de vista y ocupan bastante menos espacio que los anteriores: por una parte está el padre de Gazania, con su dolor, la pérdida de objetivos en su vida y cómo todo se desvanece porque se han llevado a su niña y el resto del mundo solo parece un agujero oscuro que le absorbe con cada día que pasa sin ella; se proporciona una visión muy amplia de cómo afecta la impotencia, de no poder hacer nada por alguien a quien quieres tanto y ni siquiera conoces si sigue vivo, de no perder la esperanza aunque no haya indicios de que sea una buena idea mantenerlos… es duro y frustrante leer sus días, pero a la vez aporta esa dosis de realidad ante una situación que sucede cada día alrededor de todo el mundo en la vida de muchas personas. Por otra parte, la teniente de la Guardia Civil, desde sus ojos se puede ver cómo su mundo en un pueblecito en el que no pasa nada, se desmorona día a día al no encontrar ninguna pista del paradero de Gazania. Y Carmen, una compañera de clase de Gazania, que tiene sus propios problemas en casa, aunque me ha gustado conocer un poco más de su vida, al ser un tema que se trata de manera un poco superficial y terminando en el aire, me ha parecido un poco innecesario para la trama.


El ritmo es muy ágil, a pesar de que la pluma de la autora es bonita y se cuida de resultar sonora y poética, no es algo que dificulte la lectura porque los capítulos se suceden con facilidad uno detrás del otro. La primera mitad se me hizo un poco más lenta, porque introduce varios aspectos que suceden en este tipo de casos: terceras personas echando la culpa unos a otros, nombres que vuelan de boca en boca para soltar acusaciones sin fundamento y un agujero que se excava con mayor dolor en el pecho de los que sufren la pérdida, así como la frialdad de los medios de prensa, de cómo indagan más allá de lo que es realmente importante y hacen daño con sus palabras para conseguir un titular llamativo en sus periódicos. Aunque todo en conjunto proporciona un mensaje muy potente, me ha abrumado un poco los constantes nombres de los vecinos, porque su existencia no ha sido relevante para la trama y lo hubiese sentido más ligero de ser meras personas sin cara y sin nombres, solo como una marea de fondo en la vida del padre de Gazania. Pero la segunda mitad avanza en un ritmo mucho más trepidante, con tensión, saltando de unos pocos días a varios meses hacia delante, lo cual me ha parecido un acierto porque añade dinamismo a la lectura al no repetir la misma rutina de los personajes, sino de ir avanzando en la trama, en los días que la niña lleva encerrada y cómo esto le afecta a ella y al pueblo. No quiero decir nada del final, salvo que me ha gustado muchísimo cómo se enlaza todo, con escenas contundentes y reales, de las que duelen, pero llevando a un final que no podría haber sido mejor.


En conclusión, Gazania es un thriller que trata una realidad que no tiene tanta relevancia como debería en la sociedad: la desaparición de menores. Una novela que me ha producido muchas emociones, de tener el corazón en un puño a no poder parar de leer, es desgarradora y a la vez muy intensa.