sábado, 24 de octubre de 2020

Reseña | Donde no haya niebla

Donde no haya niebla (Beatriz Esteban)
LaGalera · Rústica con solapas · 419 páginas · 17,50€

Sinopsis: Mistorne, 1982. En la cabeza de Nessa Favre siempre hubo Ruido de más. Su madre le explicó desde muy pequeña que llevaba la magia en la sangre, igual que ella. Pero Nessa nunca vio nada mágico en ser capaz de escuchar las mentes de los demás sin orden ni permiso, hasta sentir que le iban a explotar las sienes.
En medio de todo el caos y todo el Ruido, Nessa ve la oportunidad perfecta para escapar cuando Roy, su mejor amigo, le habla de Haney: una ciudad que no aparece en los mapas y que promete ser un refugio clandestino. Juntos, deciden emprender un viaje para encontrar la ciudad, antes de que las sombras en el pasado de Nessa les encuentren a ellos.


Opinión personal:
1982. Mistorne, una ciudad perdida en Estados Unidos. Nessa es una chica normal y corriente… con telepatía, a veces solo escucha el Ruido de la gente, los murmullos de sus pensamientos enredados en la mente de cada uno, otras se adentra mucho más en los recuerdos y aquello que cada uno siente y a veces su poder colapsa y, cuando el Ruido se hace intenso, ni ella misma lo puede soportar, por eso mismo siente que sus padres la sobreprotegen demasiado del mundo. Roy es su mejor amigo, aunque también acarrea sus propios problemas a la espalda. Cuando descubren la posible existencia de una ciudad que sirve de refugio clandestino, no dudan en embarcarse en un road trip improvisado para escapar de sus vidas por algún tiempo, aunque haya secretos que les persigan hasta donde no lo esperan y un pasado desconocido que acecha desde cerca.

Dibujo de Nessa por @therandomart_
Beatriz es de mis autoras nacionales favoritas y siento que hace maravillas con cualquier trama y cualquier personaje, la reivindicación y los mensajes escondidos y también los directos entre sus páginas, consigue que todo sea arte y todo importe. Pero, y esto no sé bien cómo comentarlo sin desmoronar mis comentarios recomendándoos encarecidamente este libro, no lo he disfrutado tanto como «Aunque llueva fuego». Este libro se trata de un spin-off del anterior, pero sus historias no pueden ser más distintas; de todas formas, no he podido evitar compararlas y creo que quizás no tendría que haberlas leído tan seguidas, teniendo aún muy reciente la relectura del anterior. Así que usaré este párrafo para decir que ha habido algunos detalles en los que me hubiese gustado que se profundizara más, no son tan relevantes para la trama, pero a mí me habría gustado conocerlos un poco más, como también algunos otros pequeños aspectos que no me han terminado de convencer. Repito, pequeños detalles que son realmente mínimos, así que, dicho esto, procedo a enumerar todos los aspectos maravillosos y lo que me ha hecho sentir esta novela:

Donde no haya niebla es acción, es un ritmo trepidante y una protagonista sin pelos en la lengua y las ideas claras, aunque a veces estén llenas de brumas y de dudas; habla de personajes que se arriesgan al ir en la búsqueda de una ciudad fantasma, habla de secretos encerrados en el pasado de cada uno de ellos, de encontrar una familia en la amistad cuando a la propia el nombre de “familia” le queda demasiado grande, habla de temas sociales muy importantes en la década de los ’80, los cuales prefiero dejar sin comentar porque sería spoiler, pero la autora lo trata como lo merece, con esa delicadeza que la caracteriza y con el poder de sus palabras para mostrarnos la realidad.

El ritmo es de todo menos pausado, incluso en los momentos de calma la historia engancha de esa manera que no puedes soltarlo, deseando descubrir más, aunque también está cargado de reflexiones, en este libro se encuentran más espaciadas y se les dedica el momento indicado. Ya he hablado de cuánto me encanta la pluma de Beatriz Esteban, así que solo añadiré brevemente que es de esas con las que te empapas enseguida de la historia y vives con los personajes como si estuvieras con ellos o incluso como si fueras ellos, rodeado de sus emociones, de sus pensamientos… quizás como si fueras la misma Nessa colándote en sus mentes, pero sin tanto Ruido y con las ideas más transparentes, de manera que te hace sonreír cuando ellos son felices y te rompe en miles de pedazos cuando llega el dolor.

No puedo (ni quiero) hablar mucho más de la trama porque lo interesante es descubrirlo por uno mismo, son muchos los recovecos que hay en esta historia, muchos secretos atrapados en los personajes y algunas subtramas que se cuelan cuando nadie se lo espera. Al igual que el tercer personaje que aparece en la portada, me encantaría hablaros de él hasta llenar muchos párrafos, pero aparece bastante más tarde y… voy a tener que quedarme con las ganas para no estropear ni el más mínimo detalle si os animáis a adentraros en esta novela.

Leer esta historia es sumergirse en todo lo que sucede, sin darte cuenta, de querer avanzar un capítulo y otro más, de avanzar hasta arrepentirte porque la historia llega a su fin y los personajes ya están tan dentro que no sabes cómo vas a poder despedirte, de si acaso es posible hacerlo; porque es muy sencillo conectar con ellos, no son tan acogedores y cálidos como los de Aunque llueva fuego —perdón por las odiosas comparaciones—, son más directos, con más aristas y rincones escondidos, pero la pluma de la autora hace que siempre puedas identificarte con ellos, que les sientas cercanos incluso aunque sean distantes consigo mismos.

En conclusión, Donde no haya niebla es una novela con una trama en apariencia sencilla que en realidad esconde mucha más profundidad, indaga en temas muy importantes de una manera directa y delicada, para que, en cuanto menos te lo esperes, te des cuenta de que estás totalmente encandilado con su trama y sus personajes, que toda la historia se ha vuelto a colar dentro de ti y dice que no va a dejarte.

domingo, 18 de octubre de 2020

Reseña | El club de los miércoles

El club de los miércoles (África Vázquez Beltrán)
Onyx editorial · Rústica con solapas · 204 páginas · 15€

Sinopsis: Ruth ha tenido una idea: fundar un club de arte para los alumnos que no parecen encajar en ningún sitio. El único problema es que son esos chicos los que se muestran menos dispuestos a cooperar, y es que cada uno de ellos está librando su propia batalla contra el mundo.
Ryan, Cloe, Jian, Melania, Iván y Helena tendrán que olvidar sus diferencias para sacar adelante el musical que podría conducirlos al estrellato. Pero las cosas no siempre son fáciles y, junto a su profesora, deben enfrentarse a los prejuicios del resto… y a veces también a sí mismos.
En el club de los miércoles está prohibido rendirse.


Opinión personal:

Ruth es profesora de lengua en un instituto y advierte lo poco que se promueve la cultura, en cualquiera de sus ámbitos, a pesar de que se trata de algo tan importante en la adolescencia, así que decide fundar un Club de arte al que se unen alumnos muy distintos entre sí, algunos que se conocen y a otros ni siquiera les apetece conocer a los demás. En esas, fluyen los ensayos para hacer el musical de Los miserables, pero eso solo es el enlace de algo mayor, de ir descubriendo al resto de compañeros, de frustraciones por no querer conectar y de problemas personales que a veces producen baches en el avance de una relación que nadie pensaba que iba a surgir entre ellos.

Ternura es lo que produce leer este libro, también frustración por tantas injusticias y, finalmente, un dolor quedo cuando ves que la historia ha acabado y ya echas de menos a sus personajes. No me esperaba mucho con este libro, es más, le di una oportunidad sin saber nada de su trama, solo pensaba encontrarme con una historia que, a lo sumo, fuera entretenida, pero… ay, esta historia me ha dejado el corazón tan blandito que me apetece sonreír al recordar a cada uno de los que componen el Club de los miércoles, de la dulzura que desprenden, de querer protegerlos a toda costa del exterior y de abrazarles como si fueran reales.

Imagen cogida de la web de la editorial
La premisa es muy sencilla: un grupo de adolescentes que nunca se han planteado ser amigos acaban en un club de arte, preparando un musical, para algunos es más importante, para otros solo importa que les suban la nota, otros van porque se quieren demostrar algo a sí mismos… todos ellos tienen mucho más trasfondo de lo que aparentan y todos ellos son más que una etiqueta por parte del resto de sus compañeros de clase, esas personas que ya creen formar parte de un algo y que desprecian lo que otros quieran lograr. A través de ese trasfondo se tratan muchos temas muy relevantes en la adolescencia: el bullying, la gordofobia, el racismo, las relaciones abusivas, el dejarse llevar por la masa por el miedo a ser juzgado, la homofobia… Todo en su conjunto duele, duele horrores ver cómo otras personas no piensan antes de soltar un comentario hiriente, cómo los propios profesores hacen daño y se ríen de los sueños de algunos de sus alumnos, porque parece ser que es mejor ser una masa que se deja llevar por la marea que querer destacar y cumplir tus sueños, sean tan complicados como convertirse en actor o algo en apariencia tan "sencillo" como desear encajar.

Se trata de una novela coral en la que se van alternando los puntos de vista de cada uno de los integrantes del Club, incluida la profesora, porque de su parte también podemos ver a los profesores, aquellos que consideran el arte como una pérdida de tiempo y solo esperan como buitres para verlo todo muerto y regodearse del dolor ajeno. Son siete personajes, cada uno con sus problemas y su dolor, sus razones y sus historias, teniendo en cuenta que se trata de una novela muy cortita, no puedo decir que se profundice en cada uno de los problemas, pero sí que tengo que decir que hay reflexiones que calan muy adentro, esa clase de escenas o diálogos que hacen cambiar a los personajes y también al lector. No tiene el ritmo pausado de una novela que únicamente se centra en uno o dos mensajes, las circunstancias se dan un poco más deprisa, pero sin resultar precipitado, solo que los personajes son más directos y se dan cuenta de las cosas a tiempo, en vez de dar muchos rodeos, pero a la vez no considero que le falte desarrollo… Si es que me estoy explicando.

Imagen cogida de la web de la editorial
Cada uno de los personajes me ha enamorado a su manera
, con algunos he caído rendida al instante, por su carácter fuerte y su personalidad construida, con otros me he frustrado hasta que no han llegado a la conclusión de sus problemas, pero es algo necesario, verlos madurar en el espacio de esta historia, de verles cambiar de opinión mientras se advierten las circunstancias de su vida que les llevan a actuar de tal manera. Nadie es perfecto, ni esa chica popular que parece llevarse bien con todos ni la más callada del grupo que a veces se siente fuera de lugar, todos aportan y también apartan cosas, hacen daño, pero también tratan de arreglarlo. Porque así somos los humanos, a veces metemos la pata, pero siempre cabe la decisión propia de huir del problema como si no hubiera existido o arreglarlo, entre estos personajes muchos de ellos pasan por las dos fases y me parece que es algo muy realista, porque al final los adolescentes muchas veces no conocen su rumbo, muchas veces se dejan llevar por lo que hacen los demás, aunque sepan que no es del todo correcto.

La prosa de la autora me ha parecido sencilla, un estilo directo y muy coloquial, a veces creo que he dejado la adolescencia muy atrás, pero luego leo esta clase de libros y me doy cuenta que esa forma de hablar también fue la mía no hace mucho. Creo que puede ser perfecta para adolescentes, para darse cuenta de los pequeños detalles que fluyen entre sus páginas, entre las injusticias y las frustraciones, pero a la vez sentirse identificado con sus palabras, pero no se queda en una novela de corte juvenil, su historia y sus valores valen para cualquier edad.

Me repito al decir que ha sido una historia muy dulce, de esas que se arrebujan en tu corazón y lo hacen suspirar flotando de amor, también frustran y hacen daño, pero al final te dan alas por los personajes protagonistas, por lo que consiguen y su evolución, por hacerte creer, no en la magia, sino en que el mundo puede que no esté tan perdido todavía.

En conclusión, El club de los miércoles ha sido toda una sorpresa, de esos libros poco conocidos que esconden joyas en su interior, de las que acarician con sus palabras dándote la esperanza de un mundo mejor, aunque también te duele por sus injusticias, pero sabes que, a pesar de los errores que cometen las personas, te dejará el corazón calentito por aquellos que de verdad merecen la pena.

lunes, 12 de octubre de 2020

Reseña | Aunque llueva fuego

Aunque llueva fuego (Beatriz Esteban)

La Galera · Rústica con solapas · 552 páginas · 17,50€


Sinopsis: Francia, 1955.

Arielle Larue nació en medio de la guerra y arrastra el caos allá donde va. Su abuela intenta convertirla en la esposa perfecta, pero nada de lo que le enseñe puede frenar el secreto que lleva dentro. Un secreto que acaba causando la peor de las destrucciones. Entonces Arielle es internada en Sainte Geneviève, para su protección y la de los que la rodean. Lo último que ella espera encontrar allí es una nueva familia; que empieza con Jem y sus palabras, con Nathan y sus chistes, con Claire y su miedo. Y que acaba con ella. Una familia que luchará por mantener cueste lo que cueste. Porque vale la pena luchar por aquello que te hace soñar con lo que siempre has temido vivir.


Opinión personal:


Es muy complicado describir esta historia, es como la calma que viene después de una tormenta, pero también es la tormenta en sí misma; es esa manta que te arropa del frío, pero también el viento que ves a través de la ventana; es la tirita que intenta curar una herida, pero también el bache con el que tropiezas y caes. Es… uff, es la segunda vez que leo esta novela y sigo quedándome sin palabras a la hora de hablar de ella, porque es tantas cosas que no estoy segura ni por dónde empezar.


Quizás en primer lugar debería hablar de su ambientación en la Francia de los años ’50 o también de la protagonista, Arielle, de su vida en Capelle con una abuela que únicamente quiere convertirla en una señorita y de su posterior vida en el internado de Saint Geneviève. O de la gente que conoce, todos con sus distintas gamas de grises, que acaban demostrando que nadie es solo blanco o negro, sino que son un millar de luces en su interior y, a veces, las máscaras esconden muchos secretos, que salen en forma de medias verdades o realidades ocultas.


La atmósfera que suelta esta novela es otoño, es acogedora y, aunque a veces haga daño, tiene los cálidos colores y sensaciones de las películas antiguas, te hace querer arrebujarte entre sus páginas y encontrar un rincón entre las picudas letras para ver cómo la historia se sucede frente a tus ojos. Porque sí, la historia a veces es puntiaguda y duele, la protagonista se mece frente a un metafórico precipicio en el que abajo la esperan la culpa y los remordimientos, mientras que, frente a ella, puede llegar a vislumbrarse, muy lejano, el perdón a sí misma y la resiliencia que no sabe que tiene.


Pero paso mejor a los personajes, a cómo me ha cautivado Arielle con su valentía y su angustia, de acompañarla en sus mejores momentos y en los peores, de cómo ella misma, con su personalidad, demuestra que la vida no es un extremo u otro: que son las dudas con las que vivimos, que son los remordimientos que siempre pululan sobre la conciencia, que son los miedos a que alguien descubra los secretos enterrados, a que nadie es solo la luz o la oscuridad, sino que somos el cielo plagado de estrellas y el brillante sol del mediodía.


Dentro del ya mencionado ambiente cercano también están sus personajes, de algunos habría deseado conocerlos más, un poco más de importancia al personaje de Nathan, de ser más que un mero espectador del resto de escenas que se suceden en la vida de la protagonista; conocer más los sentimientos de Jem, aunque no fuera el protagonista; una cercanía mayor con Claire… pero considero que la autora lo ha hecho perfectamente con cada uno, porque deja que el lector vea los retazos necesarios para sus respectivas historias y su conexión con Arielle, ella es la que más brilla y la que cuenta esta historia, son sus silencios los que más importan, lo que siente o quiere dejar de sentir. De todas formas, por medio de los secundarios también se demuestra que las distintas actuaciones que uno puede tomar llevan a distintos caminos, decisiones correctas e incorrectas, la esperanza y la desesperanza, de cómo cada uno tiene su propia vida. A pesar de que éstas se entrelazan las unas con las otras son todos diferentes y eso es lo que les hace especiales, aunque unos sean más cercanos y otros más distantes para el lector. Así que, aunque no tengan el grado de importancia que habría deseado, era imposible que lo tuvieran porque, en ese caso, la historia habría sido distinta y es perfecta tal y como está.


Esta historia cala muy adentro, desde las primeras páginas empieza fuerte, empieza desgarradora, intercalando el presente con el pasado, aunque el presente solo son pequeñas pinceladas que te hacen pensar en cómo todo ha podido romperse tanto, cuál es la raíz del dolor. Y, poco a poco, vas adentrándote en el pasado, en lo que aún no conoces, primero como si fueras un transeúnte que ve la vida de estos personajes, vislumbrando en su felicidad, picoteando de lo que no sabes, pero poco a poco dejas de ser alguien extraño y te sumerges entre sus pensamientos, entre lo que sienten, debajo de las máscaras y detrás de las cámaras, conociendo sus secretos y lo que les hace ser lo que son. Este libro te acoge entre sus páginas para apretarte con fuerza y decirte que todo está bien, aunque no lo esté. Y te enseña a perdonarte y a dejar que el pasado sea solo una sucesión de momentos que no puedes arreglar, solo superar.


Y tiene muchos giros en la trama, giros que te tumban una y otra vez, después de pensar que puedes seguir adelante vuelven a doler, duele porque la realidad se clava con uñas y dientes y los propios personajes, tan pronto te reconfortan, también te hacen daño, pero descubres que es la vida, que no hay otra manera de vivirla salvo superar los baches… o tropezarse con ellos para después volver con más fuerza.


Y siempre… siempre, estará la pluma de Bea, que te desgarra y te cura, va cosiendo los retales de lo que queda de ti conforme avanzas en esta historia, lo hace con sus palabras para crear esta historia de grises y mentiras, de personajes camuflados e historias ocultas, de valentía y de momentos de flaqueza. Aunque sea cruel, su pluma siempre tendrá ese deje de esperanza, ese que te dejará un regusto agradable y que hará que todo lo demás haya valido la pena.


En conclusión, reencontrarme con los personajes de ‘Aunque llueva fuego’ ha sido como volver a un lugar seguro, aunque tenga trampas ocultas y se enrede entre medias verdades, pero sabes que las líneas escritas acabarán por arroparte y hacerte sentir en casa.

sábado, 3 de octubre de 2020

Reseña | Los hombres que no amaban a las mujeres

Los hombres que no amaban a las mujeres (Stieg Larsson)

Destino · Rústica con solapas · 672 páginas · 22,50€


Sinopsis: Harriet Vanger desapareció hace treinta y seis años en una isla sueca propiedad de su poderosa familia. A pesar del despliegue policial, no se encontró ni rastro de la muchacha. ¿Se escapó? ¿Fue secuestrada? ¿Asesinada? El caso está cerrado y los detalles olvidados. Pero su tío Henrik Vanger, un empresario retirado, vive obsesionado con resolver el misterio antes de morir. En las paredes de su estudio cuelgan cuarenta y tres flores secas y enmarcadas. Las primeras siete fueron regalos de su sobrina; las otras llegaron puntualmente para su cumpleaños, de forma anónima, desde que Harriet desapareció.

Mikael Blomkvist acepta el extraño encargo de Vanger de retomar la búsqueda de su sobrina. Periodista de investigación y alma de la revista Millennium, dedicada a sacar a la luz los trapos sucios de la política y las finanzas, Blomkvist está vigilado y encausado por una querella por difamación y calumnia presentada por un gran grupo industrial que amenaza con arruinar su carrera y su reputación. Contará con la colaboración inesperada de Lisbeth Salander, una peculiar investigadora privada, socialmente inadaptada, tatuada y llena de piercings, y con extraordinarias e insólitas cualidades.

Así empieza esta magnífica novela que es la crónica de los conflictos de una familia, un fascinante fresco del crimen y del castigo, de perversiones sexuales y trampas financieras; un entramado violento y amenazante en el que, no obstante, crecerá una tierna y frágil historia de amor entre dos personajes absolutamente inolvidables.


Opinión personal:


No puedo describir la trama de esta novela, ni siquiera me veo capaz de enumerar los aspectos más relevantes que se pueden encontrar entre sus páginas, porque es complejo, todo en este libro es muy complejo y enrevesado. Desde sus primeras cien páginas que hablan de periodismo económico, corrupción y chanchullos a los que se dedican algunos empresarios —que muestran una clara crítica al mundo empresarial— hasta que muchos capítulos más tarde inicia verdaderamente la trama, la investigación, los dramas familiares y los personajes que confunden cada vez más el argumento. Y Lisbeth, también llega ella, con su brillo, su carisma, arrastrando sus propios dramas de manera invisible y sus increíbles dotes para la investigación, aunque no siempre por medio de métodos demasiado legales.


No considero que sea la mejor introducción para reseñar un libro, pero con todas las bifurcaciones, subtramas e historias que trae esta primera entrega, no me veo capaz de hacerlo de otra manera sin irme por las ramas y sin destripar partes de la historia. Así que creo que lo mejor será proseguir desmenuzando pieza a pieza este libro, de manera cuidadosa y superficial, para así poder dejarse llevar a ciegas por el libro sin indagar de más en su trama.


Tengo que destacar que es denso y adictivo a partes iguales, sí, es totalmente contradictorio pero la forma de escribir del autor es muy descriptiva y detallada –quitando los primeros capítulos que son solo densos, sin que termine de enganchar–, pero a la vez la investigación va avanzando con fluidez, no se estanca, se entrelaza con la vida de otros personajes, entran otras sospechas, las dudas, pistas que van llevando a otras pistas más grandes o que parecen conducir a un callejón sin salida… Pero a la vez también hay subtramas que no terminaban de interesarme y me dejaban con la concentración un poco dispersa porque me apetecía seguir, pero solo para terminar con esas escenas que no me resultaban del todo relevantes.


Mikael me ha cautivado como protagonista, no hay nada que realmente destaque en su persona, es un hombre amable y educado, simpático, con las ideas claras y directivo de un periódico económico del cual se toma un descanso tras haber sido acusado y condenado de difamación. También es un mujeriego, pero con el resto de su vida está centrado y sabe lo que quiere, al menos hasta que le ofrecen trabajar en un caso que lleva cerrado desde hace décadas. Desde el momento que se muda a Hedestad y empieza con la investigación, sigue siendo el mismo, con las mismas características de ser humano normal y corriente, pero a la vez hay algo en él que produce un creciente interés de seguir conociendo sus líos amorosos, de las consecuencias que su “retiro” provoca en la prensa y en su empleo. Es tan sumamente anodino que es curioso e interesante seguir deshilachando su personalidad.


Y luego está Lisbeth, para mí es la reina de este libro, por su forma de ser, de enfrentarse a los problemas, de su valentía, de su manera de descubrir cuáles son los hilos correctos de los que tiene que tirar para resolver un problema y de evadir la ley a su antojo sin que nadie la pille. Su vida es cruel, dura y triste, pero verlo desde sus ojos hace que el lector sufra, pero a la vez es como si te susurrara que así es la vida y de pronto consigue darle la vuelta a la situación para hacerse con la sartén por el mango. Lo único que podría decir negativo es que aparece muy tarde y me habría gustado que fuese una protagonista desde el inicio, ya que en la primera mitad del libro solo hay escenas sueltas, primero de manera introductoria sin que comprendiera realmente el revuelo que había por ella, pero poco a poco con más relevancia, con más carisma y creando una personalidad arrolladora de la que me habría gustado ver mucho más durante esa primera mitad.


Son muchos los personajes secundarios, especialmente de la familia a la que los protagonistas tienen que investigar, pero cada uno tiene su lugar, algunos son piezas perdidas del rompecabezas, otros no encajan en ningún lugar, otros solo aparecen para crear sospechas… pero, al final, aunque no todos tengan la misma relevancia, tienen su lugar dentro de la novela y hacen que el ambiente de tensión se haga más intenso y el misterio se enrede aún más. Como también es de destacar que, a través de los personajes secundarios, el autor va dejando caer una crítica social espeluznante, entre sus páginas se encierran comentarios acerca de las desigualdades de género, el acoso y las violaciones. Es dura, el autor no se encarga de adornar la realidad, la suelta tal cual para crear ese nudo de incomodidad en el estómago.


Los giros en la trama están perfectamente creados y ubicados, yo me sentí como una marioneta en manos del autor porque todas mis teorías se fueron al traste con el final y, aunque es realmente apoteósico y brutal, hubo algunos detalles que no me terminaron de convencer. La verdad es que esta primera entrega tiene su final perfectamente cerrado: la investigación tiene su punto final e incluso otras subtramas parecen anudarse para crear un desenlace perfecto, no sé muy bien de qué manera seguirá la historia, pero no puedo negar que tengo ganas de seguir conociendo al personaje de Lisbeth.


En conclusión, se trata de una primera entrega cargada de intriga, de sospechas y de tensión, también tiene partes densas, partes aburridas y de ese estilo que parece que las páginas se echan encima, pero hay que tener en cuenta que es un libro que va de menos a más, va ganando terreno, va ganando enganche y finalmente crea un thriller trepidante y muy adictivo.