lunes, 15 de febrero de 2021

Reseña | Un mundo helado

Un mundo helado (Naomi Novik)

Planeta · Tapa dura con sobrecubierta · 624 páginas · 19,50€


Sinopsis: La familia de Miryem se halla al borde de la pobreza, hasta que ella se hace cargo de la situación y no tarda en ganarse la reputación de ser capaz de convertir la plata en oro.

Cuando el rey de los staryk, unas criaturas hechas de hielo que amenazan con llevarse el verano para siempre, se entera de tal hazaña le impone una tarea que parece imposible y que hará que Miryem descubra que tiene poderes. Tejerá una telaraña en la que quedarán atrapadas una joven campesina, Wanda, y la desdichada hija de un noble local que pretende casarla con el joven y apuesto zar Mirnatius.

Miryem y sus dos inesperadas aliadas se embarcarán en una desesperada odisea que las llevará hasta los límites del sacrificio, el poder y el amor.


Opinión personal:


Inviernos largos, un camino de hielo que brilla con luz propia y al que la gente teme, unas criaturas de hielo que saquean aldeas solo para conseguir el oro… y tres chicas, con destinos muy distintos, pero cuyos caminos se acaban uniendo dentro de un mundo helado, cargado de miedos y de monstruos.


¿Cómo puedo resumir un libro que tarda muchísimo en arrancar y cuya totalidad de protagonistas no se presenta hasta casi la mitad de la novela? Podría decir que Miryem es una prestamista que se gana la reputación de convertir la plata en oro, Wanda destaca por su fuerza, perseverancia y silencios, e Irina es la hija poco agraciada de un duque con algo de sangre staryk en sus venas… pero eso no es decir apenas nada porque, cuando sus caminos se juntan, las tres ya tienen un pequeño pasado particular en el que cada una acaba huyendo de sus propios monstruos o con la necesidad de enfrentarse a ellos y no estoy aquí para estropear una historia regalando spoilers, así que el nulo contenido de estos dos párrafos será lo único que comentaré de su premisa.


Primero de todo, quiero decir que se trata de un libro que no puede ser para todos los gustos: es lento, denso y con mucha narración, los diálogos son escasos y hay escenas que pueden parecer rutinarias en la vida de las protagonistas, además de la longitud del libro, que no es pequeña. Dejando esos aspectos de lado y, si eres un lector al que no le importa adentrarse en un libro con parsimonia, dando pequeños pasitos hacia el exquisito mundo creado, envolviéndote poco a poco en el frío que relata la autora e incluso llegando a oler el invierno con sus descripciones… entonces y solo entonces, este libro te encantará y te llevará al mundo de los staryk, con sus cascadas heladas, de árboles nevados y criaturas hechas a base de hielo.


Las tres protagonistas han sido magia para esta historia, alternando sus puntos de vista, cada una en su propio escenario y aportando su visión del mundo helado, de cómo se enfrentan a sus propios problemas, de cómo intentan encontrar formas de salir de ellos, con fortaleza, con inteligencia, pero también siendo humanas, mostrándonos sus flaquezas, su cansancio y sus dudas. Cada una de ellas me ha encandilado a su manera, pero podría decir que la protagonista por excelencia ha sido Miryem, dejando a las otras dos un poco relegadas a un segundo plano. Miryem ha conseguido conquistarme desde la primera página, tiene miedos, pero los esconde o trata de bordearlos, no se une al enemigo, pero busca formas de seguir sobreviviendo, sea enfrentándose a sus vecinos para que le devuelvan su dinero prestado, como al propio rey de los staryk si comienza a merodear su casa llevado por el rumor de que puede convertir la plata en su codiciado oro. Wanda también es una persona, pero la mayor parte del tiempo me ha resultado más como una criatura más hecha de hielo y de silencios que de piel y huesos, aunque esto pueda resultar en un personaje frío y distante, en realidad me ha resultado cercana y tierna, especialmente por su manera de proteger a su familia, de seguir hacia delante no importa cuáles sean las circunstancias y… no sé, en realidad no sabría cómo describirla, pero, si fuese otra clase de libro, se convertiría en ese personaje que protegerías a toda costa, en esta novela sabes que ella misma saldría a protegerte a ti, si es que tiene sentido lo que estoy diciendo porque, en fin, es un personaje ficticio. Y, por último, Irina, con este personaje he tenido sentimientos encontrados, durante la primera mitad del libro me ha gustado por su valentía y su forma de ser, pero la evolución que surge dentro de ella me ha parecido un poco artificial y apresurada, aunque no quiero entrar en detalles porque sería adentrarme en terreno resbaladizo de spoilers.


Algo absolutamente increíble de este libro es su ambientación, sucede en un mundo inventado, pero he podido pasearme por sus terrenos nevados, sentir el susurro de la nieve a través de la ventana y el chisporroteo del fuego en la chimenea, he podido sentir el olor de los bosques y la calidez de lo que se llama hogar, me he adentrado junto a las protagonistas en momentos de tensión y de miedo, pero también de dudas e incertidumbres, me he visto envuelta en la ternura de la familia e incluso he sentido cómo la plata podía fundirse en oro. Las descripciones de Naomi Novik hacen magia y te transportan a mundos imaginarios de los que es complicado salir, incluso a pesar de su frialdad; su narrativa va creando escenas frase a frase, dando voz a sus objetos y personalidades llenas de entresijos a sus personajes, todo ello en su conjunto ha creado una novela de fantasía oscura, con rincones escondidos, mucho frío, algunas promesas y ciertas traiciones, con una atmósfera de cuentos antiguos, pero con leves pinceladas de oscuridad adornada.


El desenlace me ha dejado un poco confusa y es uno de los detalles que no me convencen de esta autora, aunque su narración es densa, la trama se entiende y los párrafos suelen fluir, pero… en el momento que llega a resolverse todo, el caos gana a las palabras y las imágenes mentales se desmoronan para conformar algo que no llega a atrapar todo su sentido. Me pasó cuando leí «Un cuento oscuro» y he vuelto a sentir lo mismo con «Un mundo helado», aunque el final a rasgos generales se comprende, el momento en el que se resuelve todo, las descripciones se vuelven un poco cenagosas y enrevesadas. De todas formas, dejando de lado ese par de párrafos, siento que el final no podría haber sido de otra manera, las piezas encajan en su lugar adecuado y las últimas palabras me han dejado el corazón calentito a pesar de la fría naturaleza de la historia.


En definitiva, Un mundo helado nos introduce lentamente en una historia de inviernos largos y monstruos hechos de hielo, de tres chicas cuyos caminos se entrelazan, pero cuyas voces son únicas, habla de familia y de la calidez de un hogar y habla de mujeres fuertes que siguen adelante.

lunes, 8 de febrero de 2021

Reseña | El cuarto mono

El cuarto mono (J. D. Barker)

Destino · Rústica con solapas · 560 páginas · 20,90€


Sinopsis: El detective de la policía de Chicago Sam Porter investiga el caso de un hombre atropellado, pues los indicios en la escena del crimen apuntan a que se trata de El Cuarto Mono, un asesino en serie que ha estado aterrorizando la ciudad. Su modus operandi consistía en enviar tres cajas blancas a los padres de las víctimas que secuestra y mata: una primera con una oreja, una segunda con los dos ojos, y otra con la lengua; y finalmente dejar abandonado el cuerpo sin vida en algún lugar. El hombre atropellado llevaba una de esas cajas blancas. Se inicia así una frenética carrera contrarreloj para averiguar dónde se encuentra encerrada la próxima víctima.



Opinión personal:

Los tres monos sabios y su leyenda son quienes inspiran el modus operandi del cuarto mono. En una inmaculada cajita blanca envuelta en un cordel negro llegan partes del cuerpo de las víctimas: primero una oreja, «no escuches el mal»; dos días después, los ojos, «no mires el mal»; luego la lengua, «no digas el mal»; para terminar con su cadáver… «No hagas el mal». Siempre son mujeres, hace daño a la hija o la esposa de esa otra persona cuyos delitos pasan bajo las narices de la policía, escondiendo “el mal”, pasando por personas respetables con un trabajo decente. Después de cinco años sin descubrir una mísera pista de su identidad, un hombre cae bajo las ruedas de un autobús y una cajita blanca idéntica a las demás, con una oreja en su interior, se cae de su mano. Ahora el cadáver es el del cuarto mono, pero ¿por qué decidiría tirarse bajo un autobús? ¿A quién pertenece esa oreja y dónde está la víctima? Pero, lo más importante, ¿quién es realmente El cuarto mono y por qué ha actuado siempre de esta manera para penar «el mal»?


Este libro ha sido ese thriller que estaba deseando encontrarme, con su investigación bien llevada, con un asesino en serie que no deja pistas y también con una historia perturbadora como trasfondo. Pasadas un par de semanas tras haberlo terminado, me doy cuenta de que hay algunos pequeños detalles en su desenlace que no me terminan de encajar o aspectos que no se terminan de aclarar, a pesar de que no tienen mucho que ver con la trama principal sino con aspectos muy muy secundarios, pero en su momento puedo asegurar que ha sido una lectura increíble que me ha mantenido con los pelos de punta y unas ganas de avanzar cuanto antes hasta llegar a su resolución.


La novela se va alternando en dos formatos: la narración actual de la investigación y el diario del cuarto mono encontrado en el bolsillo de la persona atropellada, relatando su infancia y con aspectos tan escabrosos que me daban escalofríos. En el presente, el punto de vista principal es por parte de Porter, uno de los detectives que lleva el caso, aunque en ocasiones también se entremezcla con Claire, una de sus compañeras cuando ambos se separan tomando distintos caminos en la investigación, proporcionando así una visión más amplia de lo que está sucediendo. Porter me ha encantado, en realidad tiene esa típica personalidad de detective de películas o series de intriga, ese humor ácido y sarcástico, esa forma de ser minuciosa, pero que a la vez parece pasar de todo y, detrás de toda esa fachada y su trabajo, también está su propia vida personal, esa en la que quizás hay más cosas de las que se ven en la superficie.


La investigación me ha tenido constantemente al borde de la silla, avanza lento, pero cada vez adquiere un ritmo mayor. Mientras al principio todo parecen pistas que no llevan a ninguna parte, poco a poco se descubre la identidad de la víctima, secretos en la familia y en los actos del resto de familiares, aspectos y argumentos que pueden haber sido clave para que el cuarto mono la escogiera a ella. Los giros en la trama empiezan siendo suaves, a pasitos pequeños, pero después son más grandes, más sorprendentes, dejándome la mandíbula desencajada y con las ganas de conocer al fin cómo leches iba a acabar todo eso. Pero no era tiempo todavía, porque apenas llevaba la mitad de la novela y los secretos se seguían desvelando a cada capítulo, la intriga crecía y explotaba en pequeñas minas de emoción, de seguir escarbando la superficie, de aspectos económicos complejos que se quedan en descripciones sencillas que vuelan la cabeza. Y no, todavía no llegaba el final, porque el verdadero final se va cosiendo en base a los pequeños detalles que se han ido soltando, a través de una red de pequeños entresijos que se entrelazan y, aunque quizás me lo esperaba un poco más apoteósico, me ha dejado totalmente satisfecha.


Pero la investigación no es lo único relevante en estas páginas, porque el diario es una parte clave de todo. Va desgranando un verano extraño en la vida del cuarto mono, cuando aún no era ni un “mono” ni un asesino, pero ya conocía las cuatro enseñanzas y su sabiduría, aunque supongo que aquellos que descubrieron la leyenda de los tres monos sabios, no pensaban en darle un toque tan oscuro… El caso es que las descripciones son bastante escabrosas, pero… ¿sabéis esa sensación de ver algo horripilante, desear esconderse detrás de las manos y, a pesar de todo, seguir curioseando a través de los dedos para saber cómo va a seguir? Pues esto me ha pasado con esas escenas. Son explícitas, son asquerosas, pero tienen ese magnetismo del que no puedes alejarte. Quizás, al contrario que pasa con la investigación, he sentido que el ritmo de las páginas del diario va decreciendo y se va perdiendo cuanto más avanza; me parece un poco irónico porque en la parte final del diario llega una mayor acción e incluso llegan algunos secretos escondidos, pero se pierde la tensión y el ritmo trepidante de la primera mitad.


De todas formas, considero que ambos formatos y ambos tiempos se complementan perfectamente, donde uno adquiere un ritmo más ligero y un poco más tedioso, el siguiente capítulo vuelve a engancharte como antes, al volver de nuevo a una escena del presente o del diario, aún así las ganas de avanzar no se abandonan porque los finales de capítulo no son lo que viene siendo cerrados, sino que el autor te deja la miel en los labios para después cambiarte de personajes y de situaciones.


Por último, quiero hacer un ligero hincapié en el final, no para comentar nada más acerca de su contenido, sino en relación a que se trata de un inicio de trilogía: en este primer tomo se da solución al misterio que se conoce entre sus páginas, dando un punto final a esta investigación, lo único es que, en las últimas páginas, se da pie a desarrollar otra parte de la historia, aunque personalmente tampoco lo considero como un final super abierto que te cree una necesidad increíble de seguir, solo deja ese reguero de curiosidad.


En conclusión, aún a riesgo de que esta reseña haya resultado un poco ambigua, porque es un thriller en el que todo está calculado al milímetro y no es plan destriparos aspectos clave de la novela, sino que es mejor ir desgranándolos poco a poco por uno mismo, ha sido un thriller trepidante, con una investigación majestuosa y cuyas piezas van encajando poco a poco en su lugar necesario. Si os gustan las novelas policiacas y no os importan las descripciones escabrosas, este es vuestro libro.