miércoles, 28 de julio de 2021

Reseña | Monstruo busca monstruo

Monstruo busca monstruo (Diana F. Dévora)

Nocturna Ediciones · Rústica con solapas · 496 páginas · 17€


Sinopsis: Imagina un lugar donde la ambición del hombre ha originado monstruos. Eso es Adrax, una isla artificial llena de individuos que están por encima de la ley. Y también de verdaderos monstruos: seres sobrehumanos que han sido creados con un fin desconocido.

Summer es uno de esos seres. Y, por supuesto, las relaciones sociales no son fáciles para alguien capaz de calcinar cosas cuando pierde los nervios. Ella lo sabe, y por eso protege a toda costa el único lugar donde siente que encaja: el grupo de mercenarios al que pertenece. Todo iría más o menos bien si Rayo Negro, el líder de la competencia, no estuviera empeñado en recordarle que es un monstruo al que sus compañeros acabarán traicionando.

Sin embargo, el encargo de atrapar a un misterioso asesino hará que Summer deba enfrentarse a un pasado atroz y acabe temiendo que, en realidad, su peor enemigo tenía razón.

Monstruo busca monstruo es la primera parte de una adictiva serie llena de acción, giros sorprendentes y personajes inolvidables, retratados por la autora en las ilustraciones que acompañan el texto.


Opinión personal:

Adrax. Una isla artificial creada por los humanos en medio del Atlántico. Una isla donde las leyes son tan laxas que sus rincones se llenan de mafias que trafican con mercancías extrañas, armas o drogas, por eso, mercenarios como el grupo de Aidan o Rayo Negro encuentran en sus calles el trabajo perfecto: desmantelar intentos de compraventas, robar de mercancías o incluso asesinatos, por dinero, no hay escrúpulos para cumplir con cualquier misión. Especialmente para Summer, que fue creada en el corazón de Adrax, modificada genéticamente con capacidades extraordinarias, una piel que se regenera ante cualquier ataque y una fuerza mucho más superior a la de cualquier humano bien entrenado. Al igual que su acérrimo enemigo Rayo Negro, que nació siendo un humano, pero que, tras un accidente, fue modificado para convertirse en algo mejor. O quizás solo son dos monstruos que intentan encontrar su finalidad en una ciudad corrupta, rodeados de personas que les temen o quieren usar en su beneficio. Dos grupos de mercenarios que no dejan de fastidiarse los unos a los otros, pero que no son tan distintos como quieren hacerse ver.


No sabía muy bien cómo empezar a hablar de este libro, porque entre sus páginas no se encuentra una trama como tal y, por otra parte, sus personajes no son sencillos de explicar, como tampoco su función en la ciudad creada por la autora. Y, antes de proseguir con la reseña, me gustaría hacer un apunte, porque este libro tiene un tipo de lector concreto al cual yo no pertenezco, yo prefiero la introspección a la acción, la profundidad en los personajes a una trama que se suceda con agilidad y emoción. Monstruo busca monstruo es perfecta para esos lectores que disfrutan de libros cuyas escenas se suceden como si fuesen una película, entre descripciones de escenarios envueltos en una acción trepidante, aquellas personas a las que les interesa más lo que sucede con los personajes que lo que son los personajes. Dicho esto, voy a intentar hacer una reseña lo más objetiva posible dentro de la subjetividad que es una opinión personal.


A pesar de que haya sido una novela que me he bebido en apenas dos días y me ha mantenido realmente enganchada, deseando seguir con las nuevas misiones que les deparaban a los personajes, no me he sentido demasiado conectada con ellos. Especialmente con Summer, la protagonista, es deslenguada y despreocupada, pero entre líneas se leen sus traumas, el dolor de su pasado y la incomprensión del resto o incluso el miedo de algunos otros, porque no es completamente humana, porque se cierra tanto que nadie puede llegar a comprenderla en su totalidad. Y me ha frustrado muchas veces verla tan desenvuelta y saltando de irritación cuando alguien intentaba escarbar por debajo de su coraza, porque las notas de su pasado son casi inexistentes porque no quiere mostrarlas, no quiere ni que el lector sepa sus vulnerabilidades ni mucho menos aquellos a los que considera sus amigos, porque se ha puesto la etiqueta de la fuerte y tiene que demostrarlo a toda costa. De todas formas, no es un personaje malo, tiene sus muchos momentos de humor, de socarronería que hace soltar más de una carcajada, especialmente al verla relacionarse con el resto de compañeros de equipo o en el intercambio de acción y palabras con el equipo enemigo, que siempre aparecen dispuestos a fastidiar sus planes.


De todos los personajes que hay en escena, la mayoría me parecen cortados con el mismo patrón: bromistas e inadaptados, buenos amigos de sus amigos y enemigos de sus enemigos, conociéndose entre ellos, pero sin saber del todo cómo reaccionar cuando alguno explota. Diría que el que más me ha intrigado ha sido Rayo Negro, el némesis de Summer, por mostrarse vulnerable cuando sufre y se confunde, por mostrarle al lector una cara distinta de la que conocen el resto de personajes. Y quizás también Yade, el hermano de Summer, porque, más que irse por la vía de lo sarcástico, es dulce y taimado, con una de esas personalidades que dan ganas de darle un achuchón y que se asemeja un poco a un pato mareado en un mundo demasiado violento.


A pesar de ser un libro de acción, no podría decir que exista una trama real; el libro se sucede entre encargos, momentos de los personajes consigo mismos, intentando comprenderse y resolviendo en cierta manera sus problemas entre ellos y… ya. Hay un cierto hilo conductor, pero, tras una desvelación en el final, se desbarata y desaparece, deja de importar y convierte el resto de sucesos importantes como un cúmulo de actuaciones inconexas, que solo han existido para rellenar sus vidas y darles algo más de emoción. Y me ha dejado con una sensación cercana al vacío, de haber leído un libro, de habérmelo pasado bien dando tumbos al lado de los personajes, pero sin sentir que me haya aportado apenas nada su lectura; apenas un solo personaje evoluciona en sí mismo, el resto terminan en el mismo escalón que han empezado y, como ya he dicho, la trama tampoco avanza porque es básicamente irrelevante e inexistente.


He de decir que la forma de escribir de la autora es muy adecuada para la historia que ha creado, es ágil, ligera y muy inmersiva, sus descripciones son abundantes y detalladas, pero, en vez de dificultar la lectura, se entremezclan en una perfecta sintonía con los momentos de acción y de diálogo, consiguen dibujar las imágenes exactas en la mente del lector; las peleas, la tensión y las sorpresas se suceden como una película que salta de una escena a la siguiente con facilidad. Por no hablar de las preciosas ilustraciones hechas por la autora que se encuentran entre las páginas, me han parecido de lo más acertadas e increíbles, el estilo es totalmente adecuado para la historia, además de que son bastante numerosas y me ha encantado encontrármelas conforme iba leyendo.


En conclusión, Monstruo busca monstruo es la primera entrega de una trilogía cargada de acción, creo que esa es la palabra perfecta para definirla: acción. Se convierte en una de esas lecturas ágiles, de querer saber más, de terminar de leer una pelea, de terminar de resolver un problema, de conocer un poquito más de los personajes… No termina de lograrlo en este último punto, pero debería de admitir que se supera en los dos anteriores, por tanto, si te gustan las lecturas que te sumergen en un mundo atrapado en una burbuja de constante acción, podría gustarte mucho.

jueves, 22 de julio de 2021

Reseña | Piso para dos

Piso para dos (Beth O'Leary)

Suma de letras · Rústica con solapas · 496 páginas · 19,90€


Sinopsis: Tiffy Moore necesita un piso barato, y con urgencia. Leon Twomey trabaja de noche y anda escaso de dinero. Sus amigos piensan que están locos pero es la solución ideal: Leon usa la cama mientras Tiffy está en la oficina durante el día y ella dispone del apartamento el resto del tiempo. Y su modo de comunicarse mediante notas es divertido y parece funcionar de maravilla para resolver las vitales cuestiones de quién se ha acabado la mantequilla y si la tapa del váter debería estar subida o bajada.

Claro que si a eso se añaden exnovios obsesivos, clientes exigentes, hermanos encarcelados por error y, lo más importante, el hecho de que aún no se conocen, Tiffy y Leon están a punto de descubrir que lograr la convivencia perfecta no es fácil. Y que convertirse en amigos puede ser solo el principio...


Opinión personal:

Tiffy acaba de dejarlo con su novio y necesita un lugar donde vivir, a toda costa y al mínimo precio posible. Leon necesita dinero, trabaja en un hospital en el turno de noche de cuidados paliativos… Una cama compartida: ella durante la noche, él durante el día. Ni siquiera se han visto nunca, ni han hablado. Prendas de ropa que muestran retazos de personalidad, objetos que parecen indicar alguna afición y post-its, post-its por todas partes como método de comunicación. ¿Es posible conocer a alguien sin haberlo visto nunca, pero recogiendo pistas de su personalidad a través de cortos mensajes diarios?


Jo, lo primero que quiero decir de este libro es que ha sido una de las lecturas más bonitas que he leído en mucho tiempo, de esas que te dejan el corazón calentito y una sonrisa en cada capítulo, así, en general, por todos sus pequeños detalles: la personalidad tan carismática de los dos protagonistas, la chispa de los personajes secundarios, las tramas que se suceden entre disparates, drama y humor, y algunas chispas que parecen indicar… ¿un romance inminente?


No suelo leer mucho romance, especialmente creo que nunca he leído una comedia romántica, pero ha sido perfectamente esa historia que, si tuviera forma de película, te mantendría pegado a la pantalla durante un par de horas un sábado cualquiera, sería de esas tramas que te comprimen las emociones, juegan con los sentimientos y te hacen soltar carcajadas conforme sigues avanzando con sus ocurrencias, con sus comentarios y con los propios personajes. No puedo decir que no tenga clichés, porque los tiene, creo que todos tenemos entendido que en este mundo todo ya está inventado, es complicado que una historia de amor que quiera ser realista no tenga aspectos que ya hayamos podido ver en otras tantas historias de amor, pero la diferencia está en lo que nos hace sentir, en la manera que esa historia se ha ejecutado, en cómo los detalles tópicos se entremezclan para crear una historia única. Además de que, no me podéis negar, la premisa es altamente original: ¿dormir en una misma cama pero en horarios distintos? ¿“Convivir” con alguien al que realmente no has visto nunca? ¿Comunicarse a través de notitas escondidas en distintos lugares de la casa? No sé, todo ello en su conjunto me creó esa necesidad de querer saber más, de conocer los entresijos de Tiffy y de Leon, de convivir también con ellos dentro de su minúsculo apartamento y curiosear sus vidas a través de la privilegiada mirilla que nos proporciona la autora al relatarnos sus vidas.


Lo que se puede encontrar en este libro en cantidades ingentes es:


El humor, decenas de comentarios extravagantes por parte de algunos personajes, situaciones que se salen de lo normal, comentarios un poquito subidos de tono por parte de algunos compañeros de los protagonistas, tropiezos en el camino de la vida, deslices que suceden porque, al fin y al cabo, vivir de manera lineal y sin fallos es humanamente imposible. Todo ello en su conjunto me ha sacado muchas carcajadas, algunas sonrisas, ojos en blanco y unas ganas de seguir avanzando, de seguir encontrando esas joyas escondidas entre los párrafos.


El drama, es imposible basar una historia en la vida real y que no haya drama, los seres humanos atraemos el drama, sea con nuestras propias actuaciones o llevados a través del drama que crean los que nos rodean. Por eso esta historia también me ha estrujado el corazón con algunas de sus subtramas, mencionaría el aspecto concreto que me ha parecido mejor tratado, pero creo que es mejor descubrirlo por uno mismo, porque ni la propia protagonista lo asume al inicio de la novela, solo se van deshaciendo las capas de su realidad, de lo que duele y a lo que cerraba los ojos, para poco a poco ir instalándose como un huracán que destroza, tanto las ideas preconcebidas de la protagonista, como los sentimientos del lector.


Y el romance. Lo menciono lo último porque, aunque se trate de un libro encuadrado en el género romántico, los detalles son nimios al inicio, de conocerse, de ir descubriéndose aun siendo completos desconocidos, de querer saber más y la espera de una respuesta. De cómo avanza un poco más deprisa conforme pasan los meses, cómo el ritmo lento gana en las prisas, pero sin resultar precipitado, sino justo en su ritmo perfecto, ese en el que el romance va cogiendo fuerza, enamora a los protagonistas y derrite el corazón del lector. Porque sí, sus escenas se han llevado trocitos de mi corazón, lo han achuchado y llenado de amor, para después devolverlo a mi pecho henchido de felicidad.


Cuando los libros se centran más en personajes que en una trama real, cuando no tienen muchos detalles sobre los que hablar ni profundizar, cuando la profundidad de la historia que contiene un libro es mejor descubrirla por uno mismo… siento que realmente no aporto demasiado con mis reseñas, porque en realidad podría soltar un montón de palabras inconexas, inventadas o llenas de letras al azar para demostrar cuánto me ha llenado leer este libro, pero me parece que eso me haría perder toda la seriedad y aportaría incluso menos que los párrafos anteriores, así que… en fin, si necesitáis una novela para desconectar, llena de un romance muy dulce, de unas pinceladas de originalidad, de historias que se leen en un suspiro y sus páginas desaparecen entre las manos… este libro podría ser una gran opción.

domingo, 18 de julio de 2021

Reseña | Una madre

Una madre (Alejandro Palomas)

Destino · Rústica con solapas · 280 páginas · 18,90€


Sinopsis: Faltan unas horas para la medianoche. Por fin, después de varias tentativas, Amalia ha logrado a sus 65 años ver cumplido su sueño: reunir a toda la familia para cenar en Nochevieja.

Una madre cuenta la historia de cómo Amalia entreteje con su humor y su entrega particular una red de hilos invisibles con la que une y protege a los suyos.

Sabe que va a ser una noche intensa, llena de secretos y mentiras, de mucha risa y de confesiones largo tiempo contenidas que por fin estallan para descubrir lo que queda por vivir. Sabe que es el momento de actuar y no está dispuesta a que nada la aparte de su cometido.

Una madre no es solo el retrato de una mujer valiente y entrañable, y de los miembros de su familia que dependen de ella y de su peculiar energía para afrontar sus vidas, sino también un atisbo de lo que la condición humana es capaz de demostrarse y mostrar cuando ahonda en su mejor versión.


Opinión personal:


Una Nochevieja. Una familia que, después de varios años, por fin pueden reunirse todos a la misma mesa. Tres hijos, una madre y un tío. Muchas historias que se desconocen a simple vista dentro de cada uno de ellos: algunas solo son novedades para el lector, otras las guardan incluso de los suyos y otras las conocen entre los demás, a base de retales, de detalles y de circunstancias. Y una madre que intenta que la familia pueda sentirse a salvo entre sus paredes, entre sus conversaciones que fluyen con cotidianidad y un narrador que navega entre los recuerdos del pasado y la realidad del presente.


Este libro ha sido… especial, creo que sería la mejor palabra para definirlo. Por la ternura de sus personajes y sus relaciones, sus vidas antes de esa noche, en general, ellos, todos ellos. Y la madre. Siempre de fondo o en primer plano. Con momentos fugaces donde sencillamente es ella, o momentos intensos donde se abraza al papel de madre para hacer que sus hijos no sientan tanto el dolor que la vida inflige. Pero también es ella, es muy ella: comentarios locuaces y sin filtro, pensamientos enredados, junto con una amiga que acaba cometiendo las mismas locuras, y una libertad nueva después del cambio que ha dado su vida. En las circunstancias de toda la familia, pero eso lo voy a dejar para que lo descubráis por vosotros mismos.


Es una novela muy intimista, llena de valor y de frases escondidas, de reflexiones que se buscan y también de las que saltan, de una historia que avanza ligera como una pluma porque en realidad es la vida misma, pero también de esas que a veces duelen y otras veces te producen carcajadas por la ridiculez de algunos de sus diálogos. De ir descubriendo a esta pequeña familia de locos, que en realidad ni es pequeña ni está loca, solo son un grupo muy variopinto de personas unidas por los lazos de sangre, que a veces se pican y otras se quieren, que a veces cometen errores y otras los intentan detener.


Al comenzar a leer este libro me he sentido un poco extrañada, su narración no es como en otros libros, ni siquiera es como en otros libros del autor, porque anteriormente había leído «Un hijo» y su historia me había cautivado por su inocencia, pero esta… esta también tiene inocencia, pero es distinta. Es extraña, por eso me costó un poco conectar con la historia en un inicio, es más, pensaba que ni siquiera sería mi tipo de libro, algunos personajes hablaban sin pelos en la lengua aunque a veces resbalasen en sus ideas, algunos personajes intentaban llamar la atención a toda costa aunque lo consiguieran a medias o con irritación por parte de los demás, algunos escondían mucho más detrás de las sonrisas y llegaba a frustrar su situación… Pero… pero jo. En realidad todo ello en su conjunto fue lo que, poco a poco, fue conquistándome un poco más cada vez. Porque es una familia, llena de imperfecciones y de costumbres, de risas escondidas y de versos enredados, de secretos que todos conocen y que el lector va desentrañando, de verdades a medias y de historias enterradas. Y, cuanto más te dejas embaucar por ellos, cuanto más te adentras en esta familia tan peculiar, más se hacen de querer, porque son especiales a su manera, son divertidos y llenos de ternura, porque a veces algún personaje mete la pata con algún comentario que escandaliza tanto al lector como al resto de personajes, pero ¿quién no tiene familiares que han sido criados con unas ideas y que, al intentar atrapar las corrientes de pensamiento actuales, han resbalado diciendo cosas un poco fuera de lugar? Pero no con malicia, sino con la inocencia del que quiere hacerlo bien y no se da cuenta de que ha vuelto a tropezar una vez más, y decide seguir indagando, aunque la vergüenza cubra los rostros de los demás.


No sé, no estoy segura de lo que he conseguido con esta reseña, porque no es una novela con trama, no es una novela de historias, ni siquiera de personajes como tal, sino de una familia, de aquellos que rodean a una madre y lo que ella hace por cada uno de los demás. El título no miente, este libro es tal cual una madre: con sus defectos y sus virtudes, con sus risas y sus momentos profundos. Ella. Frente a todo lo demás, con sus miedos y sus fortalezas. Y es esto mismo lo que hace tan especial este libro, no es para todos los gustos, es muy peculiar y un poco difícil de pillar al inicio, pero, si lo que habéis leído os convence, debería decir que este libro es una buena idea.